"No creo que hagan el show de detenerme en Ezeiza", desafió el camionero en relación a si el pedido finalmente se hace efectivo y pretende hacerse efectivo a su arribo al país.
En todo caso, la reacción de los Moyano y sus aliados será darle a Pablo una suerte de baño de masas cuando llegue esta semana a la Argentina.
"Los delegados quieren ir a buscar a Pablo a mostrarle la solidaridad", expresó Hugo Moyano, quien avaló la tesis de la persecución.
Para Sergio Palazzo, de la Bancaria, dijo que "sería razonable que así como hay quienes quieren destruir su imagen (la de Pablo Moyano) y la lucha de Camioneros, tiene que haber una gran cantidad de compañeros para manifestarle el apoyo".
Probablemente, los Moyano sueñen con su propio 'Ezeiza': una reedición moderada y pacífica de aquella movilización masiva hacia el aeropuerto internacional para recibir a Juan Domingo Perón, quien volvía a la Argentina tras 18 años de exilio, pero que terminó con muertos por los enfrentamientos entre las distintas facciones del peronismo, obligando al viejo líder a aterrizar en la base de Morón.
En el Gobierno ya advierten que el conflicto con los Moyano tendrá su réplica en la calle. "Nosotros no hacemos nada, pero igual nos vamos a comer el quilombo en la calle", sostuvo una fuente oficial citada por el diario La Nación. En el Gobierno también hay convicción de que las pruebas contra Pablo Moyano son contundentes.
La retórica furibunda del hijo mayor de Hugo da la pauta.
"El gobierno de Macri es peor que la dictadura militar, avasalla los derechos de los trabajadores, de los jubilados y de los que menos tienen", disparó.
"Por más que nos amenacen, por más causas mediáticas y judiciales que quieran imponer, nos podrán quitar la vida y la libertad, pero no nos van a quitar la dignidad para pelear por los derechos de los trabajadores", advirtió el gremialista.