Mientras que los que tienen una ingesta aún mayor de carbohidratos en el día, es decir más de 70% de las calorías, viven hasta los 82, tres años más.
Por si fuera poco, los investigadores observaron que aquellas personas que reemplazan los hidratos de carbono por proteínas y grasas de origen animal tienen un mayor riesgo de mortalidad.
No obstante, la buena noticiam, para los defensores de la dieta keto, es que los que sustituyen los hidratos por grasas y proteínas de origen vegetal tienen un menor riesgo de mortalidad, aunque muy similar a quienes siguen una dieta con un consumo medio de carbohidratos.
Dicha investigación se basó en el seguimiento y análisis de las diferentes dietas y los problemas de salud de 15.428 personas, entre los 45-64 años, durante un período mayor de 25 años.
Dieta cetogénoca
Los investigadores no se basaron únicamente en los datos de su propio estudio, sino que también incluyeron entre sus fuentes otros trabajos similares, realizados en los últimos años y que cumplían los más altos estándares de calidad (en total, sumaban más de 430.000 participantes).
En los estudios complementarios los resultados indican que las dietas occidentales que restringen el consumo de hidratos de carbono tienden a ser sustituidos por proteínas y grasas de origen animal, lo que puede provocar inflamación, envejecimiento celular y estrés oxidativo.
En declaraciones al 'Telegraph', la dietista del NHS (el servicio nacional de salud del Reino Unido) Catherine Collins comentaba que "no hay un área de la nutrición tan intensamente discutida en las redes sociales como lo que podríamos llamar 'hidratos contra grasas'. A pesar de que la evidencia sobre los beneficios que ofrece una dieta basada en los primeros es enorme, los seguidores de la dieta keto se agarran a cualquier argumento que defienda su tipo de alimentación, por pobre que esta sea. Así que no dudarán en estar en desacuerdo con los descubrimientos de este estudio".