El prólogo de Woodward presenta una escena en septiembre de 2017 en la que el asesor económico Gary Cohn retiró sigilosamente del escritorio presidencial de la Oficina Oval el borrador de una carta que Trump enviaría al presidente de Corea del Sur, en la cual pondría fin a un par de acuerdos comerciales. Según el autor, Cohn tenía miedo que Trump firmara el documento y con ello anulara una pieza crucial de la política de seguridad nacional de Estados Unidos.
Otra de las revelaciones: El 4 de abril de 2017, Trump telefoneó al secretario de Defensa, Jim Mattis, después de ver las fotografías de un ataque con gas sarín contra rebeldes sirios. El ataque fue atribuido al presidente sirio Bashar Assad. Entonces, Trump dijo: "¡Hay que matarlo!".
Además, revela que el jefe de despacho de la Casa Blanca, John Kelly, dijo sobre Trump que "es un idiota. Es inútil intentar convencerlo. Está fuera de control. Estamos en la ciudad de los locos".
Tanto Trump como sus funcionarios negaron todos los hechos mencionados a través de publicaciones en Twitter.