ver más
POD12_CORD_336_AZ

Mauricio, la cuestión es la pobreza (¿es necesario que Dujovne peregrine al FMI?)

Correcto análisis sobre dónde ocurrió el verdadero error de Mauricio Macri, y resulta que fue inicial: para consolidarse como líder popular, Macri debía abordar la cuestión de la pobreza, no de la infraestructura, por más empleo que él creyera que iba a producir. Esa demanda de empleo posible no definía el problema de los universos de personas ya afuera o casi del 'Sistema'. Muy interesante la propuesta: "Quizás el gobierno debería suspender esta “peregrinación” más que misión al FMI, encabezada además por un simple monaguillo que cree que no hay alternativas, convocar sin complejo de superioridad, a la CGT, a los partidos políticos incluidos los K y los que carecen de representación pero tienen capacidad para joder y presentar una política, no un simple ajuste."

 

Carlos Floria diferenciaba las cuestiones de los problemas. Aquellas son las cuestiones decisivas para la sociedad que no suelen ser muchas, el tema es tomar conciencia de su existencia, catalogarlas y establecer el orden de prioridades en el que serán encaradas, luego viene el “cómo” y el “para cuando”.

Éste fue el primer error del gobierno: creyó que una de las cuestiones prioritarias era la infraestructura, la insuficiencia de energía, la falta de relación entre los precios relativos, el exceso de subsidios y, si bien tuvo conciencia de los groseros niveles de pobreza, pensó que el supuesto crecimiento y la lluvia de inversiones seria el medio para llevarla a “0”.

Como lo decíamos en una nota anterior, el gobierno creyó que nuestras cuestiones eran de “gestión” y no de política, vieja o nueva, distinción infantil que muestra el nivel cultural de la mayoría de los funcionarios del gobierno egresados del colegio Cardenal Newman, lo que tampoco habla muy bien de esa escuela. Son insensibles, no por indiferencia, sino por soberbia.

Los problemas tienen una entidad menor y en el caso de las cuestiones, los funcionarios con competencia en la materia deben elegir los medios para resolver los problemas propios de toda cuestión.

Las cuestiones, lo recordamos, son el problema de varios problemas juntos.

En el caso de la pobreza, primera cuestión de gravedad real que pienso es superior al 30% medido por nivel de ingresos, los problemas serian cómo llevarla a niveles razonables.

Para ello se debe establecer una política que debe contener varios ingredientes, desde la ayuda económica por un tiempo prudencial –3 años parecería un plazo razonable-; las obligaciones que se deben asumir por parte de los beneficiarios, para recibir esa ayuda; eximir a ese sector social de todo tipo de pago de impuestos indirectos, de transporte y energía -para lo cual debería otorgarse una tarjeta que automatice la instrumentación del sistema y el control muy rígido en el seguimiento-, asumiendo como principio social “Ayudar a Ayudarse”.

La cuestión de la pobreza implica, también por un plazo que quizás debería ser de 5 años como mínimo, precisar una política salarial que como en cierto modo lo propone Eduardo Fidanza en el diario “La Nación”, contribuya y aporte mediante esfuerzo propio, el dinero necesario para enfrentar ese real flagelo humano de la pobreza y que las elites económicas más beneficiadas hagan lo suyo, lo que además es un principio de justicia liberal, explicado por John Rawls.

Respecto a los salarios, se debería establecer pautas mediante una ley que fije una política de ingresos que mantenga sus niveles reales hasta un cierto ingreso y de allí para arriba habría que fijar topes que, superados se mantengan nominalmente estables durante un lapso mínimo de 2 años y los que estén debajo del tope ajusten mínimos incrementos nominales que no deberían superar el 30% de los índices del costo de vida.

Otra cuestión en orden gravedad, sería la segunda, es la previsional. Es obvio que la jubilación mínima debería ser igual o superior al salario vital mínimo. Las restantes debería aplicarse el mismo principio que expusimos precedentemente para la política salarial.

Estas dos cuestiones deben ser prioritarias porque su costo es inelástico, no se pueden desviar y menos ajustar, con los criterios tradicionales de bajar los ingresos en un determinado porcentaje. Fue el error de Ricardo Lopez Murphy, al creer que el ajuste era una cuestión de gestión y no de política.

Una vez encaradas estas dos cuestiones prioritarias, para lo que es necesario un acuerdo político, y no boludear o pelotudear con la vieja o nueva política, habrá que ver qué nos queda para el resto y tener en cuenta que 90 años de atraso, decadencia y fracasos no se arreglan en una semana.

Quizás el gobierno debería suspender esta “peregrinación” más que misión al FMI, encabezada además por un simple monaguillo que cree que no hay alternativas, convocar sin complejo de superioridad, a la CGT, a los partidos políticos incluidos los K y los que carecen de representación pero tienen capacidad para joder y presentar una política, no un simple ajuste.

Es obvio esto no lo pueden hacer ni Carolina Stanley -que hasta ahora sólo supo repartir dinero y mostrar cara de circunstancia, no tuvo políticas, solo gestión de pago-, ni Marcos Peña, que es más insensible que pasto seco.  

Como vemos hay muchas alternativas, esta es una.

Seguiremos…

Más Leídas

Seguí Leyendo