Así las cosas y sin generación de dólares vía producción y exportación, Macri está por caer en el círculo vicioso de no poder ordenar las cuentas fiscales por perder muñeca política y económica, al punto tal que llegará el momento en el que se ajuste hasta donde el margen lo permita. Para no caer en el tan temido estallido social, la Casa Rosada tendrá entonces que generar ingreso dólares genuinos para parar la sangría.
En este sentido, el economista y analista de mercados Daniel Artana desarrolló al aire de CNN: "En el sector público, en el programa que se firmó con el Fondo, supone que vas renovando la deuda que viene, que es normal. Acá eso no está por sentado y por eso uno necesita que baje el riesgo, para que el gobierno nacional y las provincias, que tienen vencimientos en dólares, puedan colocar y renovar deuda. Creo que la clave es que la economía empiece a levantar. Entrando al 2019 se necesitan dos cosas: que baje el riesgo país y el clima acompañe. Amí me preocupa más el riesgo país, porque para que la economía no recesione mucho necesita capitales para el sector público y privado".
Con todo, Macri viajaría a Wall Street en septiembre cuando tenga que participar por segunda vez de la Asamblea General de las Naciones Unidas. La ONU será la excusa perfecta del mandatario para llevar tranquilidad a los mercados, que miran de reojo los pasos que está dando, sobre todo con el presupuesto 2019, el escándalo de corrupción que está paralizando la obra pública, la situación social y las cartas que juega la oposición.
El periodista Carlos Burgueño, escribió para Ámbito Financiero: "Si bien en un principio Macri no tenía intenciones de participar del evento, y que otra vez fuese la vicepresidenta la que representara al país, las novedades que desde Estados Unidos enviaron Quintana, Cañonero y el secretario de Finanzas, Santiago Bausili, hicieron que el jefe de Estado cambiara de opinión. Desde Nueva York llegaron opiniones diversas sobre la realidad económica y financiera del país. Si bien se pondera aún la decisión de Macri de abrir la economía, cambiar el signo financiero frente a los años kirchneristas, el ascenso de mercado emergente y de volver al mundo de los bancos internacionales, se reconoce que desde abril pasado parte de la relación con los inversores mundiales se perdió. Y que desde hace dos meses directamente el país está marginado y relacionado con cada economía emergente que entre en crisis.
Macri sigue de cerca cada castigo que se les aplica a los bonos locales y las empresas argentinas que cotizan tanto en Buenos Aires como las ADR de Wall Street; y considera "injustas y sobreactuadas" las decisiones de abandonar las posiciones locales y convertir en prohibitivas las tasas de interés que deberían pagar si quisieran acudir a los mercados financieros voluntarios, tanto el Estado nacional como los provinciales y nacionales y, fundamentalmente, las empresas privadas.
El Presidente se mostró en las últimas semanas particularmente preocupado por la imposibilidad de continuar con la búsqueda de fondos en Wall Street, de parte de una de las empresas más importantes de la Argentina y donde más expectativas había puestas en que consiguiera un financiamiento millonario en dólares para invertir en el país. En el Gobierno se analizó también el "castigo" que los inversores de Wall Street aplicaron a compañías argentinas que cotizan en Nueva York y que perdieron más del 60% de su patrimonio en el último año; comenzando por los casos de Supervielle y Loma Negra, compañía que además está señalada en Estados Unidos como "culpable" de no informar sobre la crisis económica criolla a sus inversores norteamericanos.
Este panorama negativo, sumado a las casi inevitables sanciones que desde la SEC se le aplicarán a las empresas que cotizan en el mercado neoyorquino y que están involucradas en el "Gloriagate", crearon un cóctel explosivo y un clima antiargentino en Wall Street que Macri buscará personalmente aplacar".