En uno de los casos, revelado recientemente por Stat News, una de las pacientes afectadas, Denise Miley, contó que, tras comenzar a tomar la droga contra la depresión y la ansiedad en diciembre de 2014, se volvió una jugadora compulsiva de la noche a la mañana. Para satisfacer sus ganas intensas, la madre de 4 niños comenzó a escabullirse del trabajo, eventos de sus hijos y encuentros sociales para irse al casino, aprovechándose de las cuentas bancarias familiares. Además tomó un préstamo por US$ 50.000. Eso fue durante el período de 6 meses que consumió Abilify. Su interés en el juego se desvaneció abruptamente cuando llegó a un instituto de tratamiento que la ayudó a dejar la droga. Miley y su esposo acusan a Bristol-Myers Squibb y Otsuka de conductas ilícitas y negligencia que la llevaron a perder US$ 75.000.
Otro caso presentado por The Daily Beast es el de una mujer casada que se volvió adicta al sexo y a las compras mientras consumía el medicamento. "Comencé a volverme obsesionada con fantasías sexuales y con tomarme fotos de mí misma para enviarles a unos pocos y selectos 'amigos'", escribió en una carta a su abogado. "Simplemente no podía parar con las fotos y las fantasías". Además de mensajearse sexualmente (sexting) con varios hombres -al punto de que su esposo y su jefe se dieron cuenta- la mujer comenzó a entrar en gastos extravagantes, comprando autos con plata prestada. Ella y su marido tuvieron luego que declararse en bancarrota. Beth Mole de Ars Technica explica que ellos no sospechaban que Abilify podía estar detrás de tal impuslividad hasta que su esposo notó que en un comercial del medicamento se advertía sobre tales comportamientos como un posible efecto secundario. "La droga ha destruido mi vida, mi reputación, y las vidas de las personas que amo".
En 2002, explica Ars Technica, Abilify fue aprobado por la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA, según sus siglas en inglés) como tratamiento de la esquizofrenia. Luego consiguió aprobación para tratar el desorden bipolar, el síndrome de Tourette's, y la irritabilidad asociada a un espectro de tipos de autismo. Es también utilizado como un añadido en tratamientos para depresiones profundas pero además, tiene un uso no aprobado en el tratamiento de otras condiciones como la ansiedad y los desordenes alimenticios.
En 2012, la Agencia Europea de Medicamentos requirió que Abilify estuviese etiquetado con una advertencia especial, a partir de reportes de juego compulsivo.
En 2015, reguladores canadienses reconocieron el riesgo que traía el medicamente con respecto al juego y a una hípersexualidad.
Recién en 2016, la FDA tomó acciones, requiriendo que Abilify agregara a su etiqueta la advertencia de que podía producir "deseos incontrolables o compulsivos de apostar, comer, comprar y tener sexo".
La droga activa ciertos subgrupos de receptores de dopamina. Sus ventas alcanzaron los US$ 51.000 millones solamente en USA desde su debut.
Thomas J. Moore, científico del Instituto para Practicas Seguras de Medicación, ha investigado profundamente y publicado papers sobre drogas similares al Abilify y sus efectos adversos. En The Daily Beast, consideró que Abilify "dispara un deseo patológico de apostar constantemente, a veces entre personas que no tenían interés previo." Moore cree que se debe contemplar la posibilidad de que una persona podría no ser responsable por sus comportamientos patológicos en el juego y el sexo. "Vivimos en una sociedad cuyas reglas y leyes asumen que las personas son responsables de sus acciones, incluido acumular una gran deuda por apuestas. Pero tenemos evidencia científica de que, a veces, una droga puede disparar un deseo patológico por apostar, tan grave que le puede arruinar la vida."