Su fabricante salta al conocimiento público cuando presenta un proyecto de auto eléctrico capaz de de competir contra los grandes del mercado norteamericano y japonés que buscaban sumar nuevos productos con hibridos y motores eléctricos.
En verdad la empresa está proyectada sobre una ingeniería más amplia que la de un vehículo no tradicional. Conceptualmente suministran un paquete de baterías, motor, electrónica de potencia, caja de cambios y software de control que permite que todos los componentes formen un sistema.
El diseño modular facilita reutilizar componentes en unidades propias y de otros fabricantes. El sistema es muy compacto y contiene muchas menos piezas móviles que un motor térmico. la compañía usa impulsores de inducción de tres fases que incorporan un rotor de cobre y bobinados de igual material optimizados para bajar la resistencia y la pérdida de energía.
Además perfeccionó un módulo electrónico de potencia que gobierna el flujo de corriente de entrada y salida del paquete de baterías. Controla la generación de par motor durante la conducción y la recarga del paquete de baterías cuando está conectado a un enchufe.
Los vehículos contienen muchos procesadores para controlar funciones de seguridad y potencia. La terminal construye el firmware de muchos procesadores con algoritmos que controlan la tracción, la estabilidad del vehículo, la aceleración, el freno regenerativo, el estado de carga de cada célula del paquete de baterías y los sistemas de seguridad.
Como se observa sus ejecutivos están más alla del armado de un auto convencional. Hoy son algo así como Apple con Steve Jobs. Ahora en ese camino las tablas de Tesla son parecidas a otras de la competencia pero, siempre diferentes.