En paralelo, la ONG La Alameda que lidera Gustavo Vera denunció a los senadores Esteban Bullrich y Gladys González y los diputados Graciela Ocaña y Héctor Flores, quienes encabezaban las listas del oficialismo en la provincia. Ese expediente recayó en el juzgado de Sebastián Casanello y la fiscalía de Carlos Stornelli, quien todavía no se pronunció sobre la supuesta maniobra de lavado de dinero. El magistrado citó a los primeros testigos que aparecen como aportantes falsos.
Según una investigación del programa El Destape, el oficialismo habría hecho figurar como aportantes de la campaña a por lo menos 200 beneficiarios de los programas "Ellas Hacen" y "Argentina Trabaja", quienes al ser consultados por ese medio desmintieron haber contribuido a ese fin. Los aportes fueron de entre $300 y $3.000, una cifra muy alta para beneficiarios de planes mensuales de no más de $ 4.500, que se encuentran en muchos casos en situación de pobreza.
Ante el escándalo, la gobernadora bonaerense echó a la contadora general de la provincia, María Fernanda Inza, que es también tesorera del PRO, y ordenó la apertura de una auditoría interna sobre la rendición de cuentas de los aportes políticos.