El proyecto fue impulsado por el senador de Cambiemos Juan Carlos Marino y los padres de Justina Lo Cane y busca "desmitificar, simplificar y liberar a las familias de tomar una decisión en el momento trágico de la muerte de un ser querido".
En consideración a la familia de Justina, presente en el recinto, los diputados cambiaron el orden de tratamiento de los proyectos previsto para hoy y le dieron prioridad a la ley de trasplantes.
La ley fue sancionada por 202 votos a favor, sin abstenciones. Fue el final de una sesión emotiva, que terminó con todos los diputados aplaudiendo de pie.
Con pleno consenso se votó la ley que adoptó el nombre de Justina Lo Cane, la nena de 12 años que falleció el año pasado, el 22 de noviembre, por no recibir un trasplante de corazón a tiempo. Como pasó en el Senado, los padres de Justina, Ezequiel y Paola, también sus hermanos y abuelos, siguieron todas las alternativas, presentes en el recinto -junto al senador Marino-, con profunda emoción.
La norma elimina la necesidad del consentimiento familiar en caso de que el fallecido no hubiera expresado en vida su voluntad de ser o no donante de órganos. Hoy el 40% de las donaciones que se pierden son por oposición familiar. Si bien ese aspecto de la ley se terminará de definir en la reglamentación, el objetivo es reducir esa cifra. Sí seguirá siendo necesario el aval de los padres en caso de que el posible donante sea un menor de edad.
Hay unas 10.500 personas en la Argentina que esperan por un trasplante, se destacó durante el debate. Y sólo donan hasta ahora, 13 personas por cada millón de habitantes.