Nadie discute nada, hay una sola verdad y una religión que todos profesan, en cuyos templos se rige la estatua de un Dios alto y rubio llamado Hitler.
La sociedad es sumamente clasista. La parte más privilegiada está compuesta por "Los Caballeros", una especie de militares religiosos que descienden de un grupo de 3.000 alemanes seleccionados por Hitler antes de su muerte. Luego, se encuentran los "nazis", que son los alemanes considerados arios. En el último escalón está el resto de la población, que pertenece a otros estados, denominados hitlerianos. Los judíos fueron completamente eliminados mientras que los cristianos fueron perseguidos en un primer momento, por ponerse en contra a la nueva deidad.
La escritora nunca fue reconocida mientras estaba viva. Nació en Inglaterra y, si bien era de una familia acomodada, no estudió en la universidad como lo hicieron sus hermanos. Se casó con un deportista y se mudó a Australia. Una vez separada, volvió al país donde nació y escribió varias novelas que no tuvieron éxito. Una de ellas era La Noche de la Esvástica, firmada con el pseudónimo masculino de Murray Constantine.
La obra fue atribuída a su pseudónimo durante décadas. Recién a mediados de los 80 una investigación de la profesora de Literatura de la Universidad de Massachusetts Daphne Patai confirmó que la verdadera autora era Burdekinse.
Lo llamativo de la novela es el año en que se publicó: 1937. En aquella época, los mensajes nazis llegaban a la prensa de Reino Unido con un tono amenazante, pero todavía no habían cobrado la relevancia que alcanzaron un par de años después.
La II Guerra Mundial aún no había ocurrido, y la autora imaginó un enfrentamiento llamado "Guerra de los Veinte Años". Después de ese triunfo, el nazismo se expandió por el mundo a modo de religión. 700 años después, ya no se recuerda cómo era el mundo antes de Hitler.
Una posible influencia para la autora puede ser Un mundo feliz, de Aldous Huxley, publicado en 1932. En la novela, el escritor habla de un futuro donde la sociedad está divida por clases de las que no se puede salir, las relaciones de todo tipo (pareja, familia, amistades) dejaron de existir como las conocemos y ya no se recuerda la historia sino a partir de una gran guerra. Huxley también convirtió a un personaje histórico en deidad: todos le rezan a un dios llamado Ford.
En los últimos meses, se poplarizó la novela El cuento de la criada, de Margaret Atwood, porque HBO produjo una serie televisiva basada en el libro. La escritora canadiense también imagina un futuro totalitario, clasista, ultra machista, en el que las mujeres no tienen, practicamente, ningún derecho.