El escándalo de Volkswagen fue la antesala de que el motor diésel comience a ser repudiado tanto por fabricantes como por países.
Toyota ya ha anunciado que dejará de comercializar vehículos diésel en suelo europeo en 2018.
Francia y Reino Unido ya han puesto fecha límite para la venta de vehículos contaminantes en sus territorios. Es la razón de los recientes y redoblados esfuerzos para el desarrollo de la tecnología eléctrica.
Con estas acusaciones sube a 20 el número de inculpados por la Fiscalía, que denuncia que desde 2009 Audi vendió en Estados Unidos y en Europa al menos 210.000 vehículos diésel con un software fraudulento.
La automotriz está acusada de fraude y publicidad penable. A principios de febrero, ya se registraron la central de Audi en Ingolstadt y las oficinas en la fábrica de Neckarsulm. En 2015, el consorcio automovilístico Volkswagen, al que pertenece Audi, reconoció haber vendido 11 millones de vehículos manipulados en todo el mundo.
El anuncio de la investigación se conoce después de que la semana pasada la Oficina Federal de Vehículos a Motor (KBA) de Alemania obligara a Audi a revisar los modelos A6 y A7 con motor diésel de 3 litros y paralizara la venta de nuevos vehículos de este modelo por contar con un dispositivo ilegal para manipular las emisiones de gases contaminantes.
La KBA anunció a principios de mayo que había abierto una investigación a este respecto y Audi reconoció “incidentes” que habían llevado a la suspensión temporal de la entrega de los vehículos fabricados a los concesionarios.
Según informó el semanario “Der Spiegel” se trata de un nuevo “software”, distinto al que ya se había descubierto en diferentes modelos diésel del Grupo Volkswagen dentro del escándalo de la manipulación de emisiones que se destapó en 2015.
En febrero la Fiscalía Estatal de Múnich ya registró varios inmuebles de 2 exdirectivos de Audi y otro trabajador más en relación a la investigación por la manipulación de las emisiones de gases contaminantes.
A aquellos registros les precedieron los que la Fiscalía realizó el 06/02 en la sede central de Audi y en una planta de esta filial del Grupo Volkswagen como parte de las investigaciones por la manipulación de emisiones contaminantes en vehículos diésel.
En marzo 2017 la Fiscalía de Múnich adelantó que investigaba a Audi por fraude y publicidad ilegal en la venta en USA entre 2009 y 2015 de alrededor de 80.000 vehículos.
Según explicó entonces, la sospecha era que se habían instalado dispositivos para manipular los valores de las emisiones con el fin de cumplir los límites fijados en Estados Unidos, sin informar a los compradores.
En enero la Oficina Federal de Vehículos a Motor (KBA) de Alemania, dependiente del Ministerio de Transportes, ordenó a Audi llamar a talleres y reparar más de 127.000 vehículos diésel manipulados.