La reinvención de Mauricio (o cómo reemplazar a Jaime y Marcos)
CIUDAD DE BUENOS AIRES (Sin Saco y Sin Corbata). La crisis ingresó en la etapa en que se comienzan a “sacrificar” funcionarios que antes se consideraban claves e “intocables”, un proceso por el cual los Mandatarios de turno creen que los problemas surgen de las personas y no de las políticas que aplican o, como en la mayoría de los casos, terminan por “quemar” nombres y personas para no atacar los problemas reales de fondo o eliminar aquellos colaboradores que, en realidad, son o fueron los que causaron la crisis que se está viviendo en ese momento.
De esta forma, Mauricio Macri recurre a sacar a Federico Sturzenegger del Banco Central, una de las “espadas económicas” en las que más confiaba, a la que le había sacado el poder hace 6 meses y se lo devolvió, con todos los honores, hace menos de 1 mes; y pone en su lugar a un extraordinario trader, tal como es Luis Caputo, que no tiene antecedentes como hacedor de políticas cambiarias, financieras, monetarias y bancarias. Y lo acompaña Gustavo Cañonero, otro “mago” de las finanzas, pero que no tiene experiencia como regulador. Entonces, ¿el BCRA será el organismo contralor del sistema bancario, monetario, cambiario y financiero o una inmensa “mesa de dinero”?
Así, en cuestión de horas, pasamos de dos académicos como Federico Sturzenegger y Lucas Llach a 2 “meseros” como Luis Caputo y Gustavo Cañonero. Los primeros, tuvieron 6 meses maravillosos de gestión, luego, se le pidió la imposible: baja la inflación mientras se emitían miles de millones de pesos para financiar el creciente déficit fiscal. El resultado: no acertaron 1 sólo de sus pronósticos macro, se hicieron fundamentalistas de las “Metas de Inflación”, dejaron que el peso pasara de $14 a $28 en semanas y permitieron que se fueran más de US$ 15.000M de reservas del Banco Central.
Ahora, 2 especialistas en comprar y vender deuda deberán desarmar la “bomba” de las Lebacs con un mecanismo muy sencillo: Transfiriendo deuda del Banco Central al Tesoro Nacional, lo que implicará emitir US$ 25.000M en 3 años e inyectar igual cantidad de pesos según el cambio del momento, todo esto en un proceso en el cual se debe bajar la inflación y esterilizar circulante. En principio, estas 3 acciones aparecen como contradictorias entre sí. Veremos si le encuentran la “vuelta” a este complejo problema que tienen entre manos.
Diferente son los casos de Juan José Aranguren y Francisco 'Pancho' Cabrera. Ellos dejan sus cargos desgastados, exhibiendo inmensos fracasos en las políticas energéticas y comerciales instrumentadas por cada uno en su área y los reemplazan con 2 nombre respetados, cercanos a la economía real, conocedores de los sectores que deben trabajar, pero la pregunta es si Dante Sica y Javier Iguacel tendrán poder de decisión real o si deberán responder a las exigencias de Marcos Peña, Mario Quintana y Gustavo Lopetegui, tal como ocurría con los funcionarios que, ahora, se retiran o pasan conducir el Banco de Inversión y Comercio Exterior, un “refugio dorado” para un pésimo funcionario, tal como lo fue Cabrera.
Para colmo, la salida de Juan José Aranguren y 'Pancho' Cabrera tiene como marco los repetidos pedidos de despido de los máximos dirigentes de la Unión Cívica Radical y de Elisa Carrió, además de decenas de gobernadores, empresarios y ejecutivos, quienes nunca entendieron el “modelo energético” o el “modelo productivo” macrista, si alguna vez hubo un “modelo”, programa o plan basado en la realidad energética o productiva local. Por eso, estos cambios, llegan tarde, no oxigenan al Gobierno y confirman el inmenso desgaste que tiene el “mejor gabinete de los últimos 50 años”.
Y entonces nace una duda: ¿Está tomando sus decisiones Mauricio Macri convencido del fracaso de sus funcionarios en sus acciones o respondiendo a los resultados de las encuestas que lleva periódicamente Jaime Durán Barba a la Jefatura de Gabinete o cediendo a los pedidos de los aliados del macrismo en “Cambiemos”?
Que sigan en sus cargos Marcos Peña, Mario Quinta y Gustavo Lopetegui confirma que el Presidente de la Nación sigue sin dimensionar el impacto negativo que estos tres funcionarios han causado a su Gobierno, por lo cual, sólo queda pensar que Juan José Aranguren y Francisco Cabrera dejaron sus cargos para aliviar la presión de la creciente imagen negativa sobre la figura del Mandatario y pérdida de intención de voto a “Cambiemos”.
Por estas horas, pesan más o las encuestas o la campaña electoral o los objetivos políticos antes que buscar una forma para salir de la inmensa crisis en la que se encuentra la economía argentina.
Tengamos en cuenta que la salida de divisas y la devaluación del peso siguen, pese a que
> se anunció el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional,
> el Banco Central liberó la venta de divisas,
> se anticipó el ingreso de US$ 15.000M, y
> se hicieron dos anuncios de recorte de Gasto Público por $30.500M.
Pero nada alcanzó para recuperar la confianza perdida en Mauricio Macri, en sus ministros y en “Cambiemos”. Por eso, caer en la dependencia de las encuestas puede ser algo natural en un Gobierno que llegó al poder y toma sus decisiones mirando estudios demoscópicos.
Esta semana vimos un caso de este comportamiento del Gobierno: Fue con el cambio de posición en el tema despenalización del aborto que tuvo la Casa Rosada a partir de las encuestas que demostraron que las variables de origen que impulsaron a liberar la discusión del tema habían cambiado, gracias a uno de los “movimientos de opinión” más impactante que hemos visto en la Argentina en los últimos 40 años.
Mauricio Macri dio “luz verde” para el tratamiento de la despenalización en el Congreso basado en 5 “verdades” que le aseguraron Jaime Durán Barba y el Jefe de Gabinete, Marcos Peña:
> El tema iba a “tapar” una agenda política y de gestión que, hace 4 meses, ya aparecía complicada. Era un “puente” hasta el inicio del Mundial, donde la actuación del Seleccionado Nacional permitiría otro mes largo de distracción; y, al terminar, se iba a lanzar la campaña electoral.
> Estaba asegurado que la despenalización del aborto no pasaría la Cámara de Diputados y, si la franqueaba, se “frenaría” en el Senado. Tanto el “poroteo” que hizo la Casa Rosada como la Iglesia Católica Apostólica Romana daban una amplia diferencia a favor del rechazo del proyecto de Ley que se analizaba.
> Según Jaime Durán Barba, la opinión pública, en forma mayoritaria, no quería el aborto libre en la Argentina. Había decenas de encuestas que confirmaban la posición conservadora del electorado, sobre todo, del votante macrista y sus aliados.
> Habilitar la discusión de la despenalización del aborto iba a “ablandar” la imagen de millonario neoliberal, conservador, fugador de divisas y elitista que Mauricio Macri tiene en el electorado joven, sobre todo, del Gran Buenos Aires y, en especial, entre las mujeres de 16 a 30 años.
> Que se tratara la despenalización del aborto y que fuera rechaza en el Congreso descomprimía la presión sobre el tema, postergaba una nueva discusión 10 o 15 años. Así, el macrismo “tendería puentes” hacia Francisco, al ofrecerle el fracaso legislativo de la propuesta como una demostración de “buena voluntad”, algo que no se hizo en la Ciudad de Buenos Aires, cuando Mauricio Macri rechazó el pedido del entonces cardenal Jorge Bergoglio para que no se aprobara la Educación Sexual obligatoria en los colegios porteños.
Sin embargo, desde que se produjo la bochornosa Sesión Extraordinaria del 14/12/2017, cuando se frenó el tratamiento de la Reforma Previsional, y ocurrió la toma de las calles alrededor del Congreso del 14 y 19 de Diciembre, donde la izquierda combativa diezmó a piedrazos a las fuerzas de seguridad, nada ha sido igual, ni en el oficialismo, ni en la oposición; dado que el macrista, en esas dos fechas, desnudó sus profundas carencias y debilidades políticas, situación que se potenció al revelar sus inmensas equivocaciones macroeconómicas al intervenir el Banco Central el 28/12/2017.
Hace 3 semanas, el equipo de Jaime Durán Barba descubrió que la opinión pública, sobre todo de la Ciudad de Buenos Aires y del Gran Buenos Aires, estaba dejando de ser crítica a la despenalización del aborto.
¿Cómo ocurrió este giro? La era actual se caracteriza por un profundo choque entre los intereses individuales y el bienestar colectivo. Incluso, este conflicto, se plasmó en la Reforma de la Constitución Nacional de 1994, cuando se incorporaron a las “clausulas pétreas” los derechos de 3ra. Generación, llamados “Derechos de Incidencia Colectiva”, que sucesivos fallos de la Suprema Corte los consolidaron como superiores a las prerrogativas de un individuo.
La otra cuestión fueron los diseños de campaña y los voceros de los 2 grupos en pugna:
> los “Pro Despenalización” tuvieron un fuerte colectivo de mujeres de diversas ideología y ámbitos, con importante presencia en los medios, que lo que dio gran repercusión a sus posiciones; mientras que
> entre los “Pro Vida” sobraron los hombres, casi siempre relacionados con la Iglesia Católica, lo que le quitó potencia a su discurso.
Además, en los medios de comunicación, las posiciones “amigables” a los “Pro Despenalización” daban más visibilidad a unos e invisibilizaba a los otros. Así, el domingo 10/06, se realizaron marcha “Pro Vida” en más de 200 ciudades, participaron decenas de miles de personas, pero los medios casi no publicaron fotos de esos eventos. Es la diferencia entre hacer una marcha en Avenida de Mayo un lunes a la tarde y hacer decenas de movilizaciones atomizadas mientras el grueso de la gente está en otra realidad.
Por fin, un punto clave fue la presión social. Los “Pro Despenalización” fueron muy efectivos en llegar a los Diputados indecisos. Esto sin contar que cuando las legisladores vieron que estaba cambiando la posición de la opinión pública decidieron dar un giro a favor de sus intereses políticos particulares. El resto, se selló con $ 400M girados en forma muy oportuna a La Pampa para un intrascendente programa laboral, una excusa para usarlo en Gastos Generales; noticia que generó la furia de Elisa Carrió, pero dejó a Mauricio Macri del lado de los ganadores, en vez del bando de los derrotados.
Por estas horas, la despenalización del aborto es un tema pasado y que en el Senado aparece como ya aprobado, dado que tiene 27 votos a favor asegurados y le faltan sólo 10 para ser mayoría, si no es que unas convenientes ausencias permitan superar la mitad del quórum con menos número de votos. Por lo menos, eso es lo que se especula por estas horas.
Hoy, para el Gobierno, la relación con el Papa o la despenalización del aborto (que terminará de definirse en la Suprema Corte de Justicia de la Nación en un par de años) son temas secundarios. Por delante,
> la Casa Rosada enfrenta un nuevo “Súper Martes”,
> la nueva conducción del Banco Central debe ganarse la confianza del mercado,
> terminar con la reestructuración del Gabinete (dado que habrá más renuncias y desaparecerán algunos ministerios más),
> deberá esperar la aprobación del Directorio del FMI del acuerdo alcanzado,
> rezar para que MSCI nos califique como “mercado emergente” y
> enfrentar lo que todos esperan será el Paro General más duro y conflictivo de los últimos 10 años.
Frenar la salida de divisas, bajar las tasas de interés, comenzar con recortes del Gasto Público en forma contundente, regenerar la relación con los Gobernadores, intentar poner en blanco y negro el nuevo y ajustado Presupuesto 2019, contener la conflictividad social y desarticular el frente sindical son las tareas prioritarias para la Casa Rosada.
En pocas palabras, el Gobierno de Mauricio Macri debe reinventarse, relanzarse y rehacer el “pacto” político y económico con sus votantes y los “independientes” que los apoyaron en 2015 y 2017. Pero, sobre todo, debe hacer duros cambios en la Jefatura de Gabinete, y con extrema celeridad.