Debido a su entramado de alianzas (2 partidos independentistas catalanes, un grupo nacionalista vasco y Podemos), los críticos lo llaman un "Gobierno Frankenstein" al de Sánchez.
Mientras tanto, Italia, tras de 88 días de bloqueo político -el segundo impasse más serio desde la Segunda Guerra Mundial, apunta el semanario británico, The Economist-, 3 meses de comienzos en falso, arduas negociaciones, medias vueltas vertiginosas y vetos, estrenó el primer gobierno euroescéptico de su historia.
El líder del Movimiento 5 Estrellas (M5E), Luigi Di Maio, y el líder de la Liga Norte, Matteo Salvini, llegaron a un acuerdo el jueves 1/6 para reanimar el Gobierno que había sido hundido el domingo por el veto del Presidente, Sergio Mattarella, debido al ministro de Economía que había sido nombrado, Paolo Savona.
Giuseppe Conte, un profesor universitario sin experiencia política, fue convocado nuevamente por el presidente Sergio Mattarella para formar Gobierno. Este viernes 1/6, Conte acudió al palacio del Quirinal, sede de a Jefatura del Estado, donde Mattarella le tomó juramento como nuevo Primer Ministro.
Su gabinete, apunta The Economist, estará formado en buena parte por novatos políticos de los partidos anti-establishment (M5S) y los populistas de extrema derecha de la Liga. "Con esta coalición enteramente populista, -apunta The Econmist-, Italia entra en territorio nunca antes explorado en un estado europeo occidental."
Di Maio y Salvini aceptaron al final cambiar a Savona hacia otro puesto. Pero para mostrar a Bruselas que no había resignado a sus objeciones a la operación en una moneda única, apunta The Economist, lo convitieron en ministro de Europa -un puesto muchos menos significativo políticamente-. En lugar de Savona, pusieron al "eurófilo" Giovanni Tria, quien, sin embargo, defendió a Savona en un artículo reciente, además de atacar las políticas económicas de Alemania, y sugierir que no era Italia, sino Alemania, la que debería renunciar al euro.
"Los miembros del nuevo Gobierno pueden esperar estar sujetos a un escrutinio minucioso. Si es implementado, su programa de recortes tributarios y aumento del gasto amenaza con mandar el déficit presupuestario de Italia en una espiral fuera de control. Aún así, tras una semana de pánico causado por el miedo a una nueva elección, en la que la relación de Italia con la Unión Europea probablemente hubiese sido la cuestión central, al menos la reacción inicial de los mercados fue favorable. El nuevo Gobierno fue recibido por una fuerte caída en el margen, muy observado, entre los rendimientos de los bonos a 10 años de Italia y Alemania."