AEI se relaciona ideológicamente con Fundación Heritage, The Brookings Institution, Cato Institute y otros centros de simpatías con líderes del Partido Republicano.
Arthur C. Brooks se ha desempeñado como presidente de AEI desde enero de 2009.
En lugar de haber resuelto de fondo los desbalances macroeconómicos del país, Macri optó por una política de reforma económica gradual. Como resultado, en vísperas de ingresar en una fase decisiva de ajuste en el ciclo de la tasa de interés, la economía argentina se vio expuesta a condiciones globales de liquidez menos favorables y a la apreciación del dólar estadounidense.
"Una indicación de la vulnerabilidad externa de Argentina es el hecho de que tiene simultáneos déficit en el presupuesto y en las cuentas corrientes. Otras indicaciones son que tiene una tasa de inflación de alrededor del 25%, y una depedendencia extremadamente alta en el financiamiento a corto plazo del déficit de su Gobierno, y un Gobierno cuya credibilidad ha sido manchada por su intento de interferir en la independencia del banco central", escribió Lachman.
Estas vulnerabilidades, aduce, expusieron la moneda argentina a una presión aguda. Lo han hecho al tiempo que el regreso de los rendimientos de los bonos del Tesoro estadounidense a 10 años al 3% y el fortalecimiento del dólar, han generado que los inversionistas retrocedan en su exposición al riesgoso préstamo a mercados emergentes. La moneda argentina, en las últimas 2 semanas, cayó alrededor del 18% pese a que el Banco Central elevó las tasas al 40% y quemó cerca de US$ 5.000 millones de reservas internacionales para defender su moneda. Ni la decisión de Macri de llamar al Fondo Monetario Internacional hizo mucho por detener la caída libre del peso.
"Macri se encuentra ahora en una posición muy difícil. Debe saber que ninguna economía puede aguantar tasas de interés del 40% durante mucho tiempo. Debe saber también que una moneda que se deprecia rápido, involucra el riesgo de poner al país nuevamente en los ganchos de un debilitante espiral inflacionario", esribió Lachman, agregando que cualquier acuerdo con el FMI tardará varias semanas en negociarse y será políticamente doloroso de implementar.
"Todo esto suscita la pregunta sobre cuánto tiempo pasará antes de que Macri se vea forzado a quedar mal y tomar la decisión dolorosa de volver a introducir los controles a los capitales para estabilizar la moneda", concluye Lachman.
Esto deja la siguiente moraleja: "Como dicen en Wall Street, cuando los vienton son fuertes, hasta los pavos vuelan. Sin embargo, cuando los vientos de la liquidez global comienzan a perder fuerza, es mejor que uno tenga la casa económica en orden, especialmente si tu moneda no está protegida por el control de capitales."