Cuando se jugaba el tercer minuto agregado y el partido estaba empatado 0 a 0, Martín Benítez remató al arco defendido por Alan Aguerre, pero Leandro Desábato se interpuso. El balón se estrelló contra la mano izquierda del mediocampista de Vélez, que protegía su rostro, y salió al córner, pero Penel sancionó penal.
“¿Cómo vas a cobrar penal? ¿No le ves la cara al pibe?”, le gritó, desencajado, Fabián Cubero. El capitán tenía razón: bastaba observar el rostro de Desábato para entender lo que había sucedido: de sus fosas nasales emanaba un río de sangre que le iba cubriendo los labios.
Después de cinco minutos de intensa discusión entre el juez y los futbolistas de Vélez, que incluyó la expulsión de Milton Caraglio por un exceso verbal, Diego Rodríguez, en duelo de arqueros, batió a Aguerre desde los 12 pasos y le dio el triunfo a Independiente.
“Todos vieron lo que pasó, el pelotazo me pegó justo en la nariz. Tenía la mano en la cara, pegada y no alejada del cuerpo. La bronca mayor es porque justo fue la última jugada y nos costó perder el partido”, se lamentó Desábato tras el encuentro. “La pelota le pegó en la cara. A los árbitros jóvenes se les nota la falta de experiencia”, analizó Miguel Ángel Russo, por entonces entrenador de Vélez.
Dos años y medio después y con unos cuantos partidos encima, a Penel le tocó equivocarse otra vez en el Libertadores de América y en la recta final de un partido. El domingo fue por una mano de Gonzalo Verón en el área de Independiente tras un cabezazo de Nahitan Nandez que el juez no observó. Esta vez, Pablo Pérez perdió la paciencia, se excedió en el reclamo y vio la tarjeta roja.
“Fue penal, ¿qué va a ser? Nunca me referí a la actuación del árbitro. Pero ahora, en la Supercopa y en el campeonato, hay algunos hechos con los que no estoy de acuerdo”, reclamó Guillermo Barros Schelotto, quien durante las últimas semanas se acostumbró a cuestionar la labor de los jueces, a contramano de su discurso.
“Se vio la mano, estaba justo ahí atrás. Da bronca, pero no podemos matar al árbitro porque es una situación del juego”, se resignó Emmanuel Mas en el vestuario visitante del Libertadores de América, un estadio en el que Ariel Penel no tuvo sus actuaciones más destacadas.
En cambio, el juez fue designado para uno de los duelos calientes de la B Nacional: Quilmes-Boca Unidos, que tiene en juego la permanencia del Cervecero en la categoría. Para los partidos que definen la Superliga, Federico Beligoy dirigirá Banfield-Godoy Cruz (sábado 21 a las 17.45), mientras que Juan Pablo Pompei estará en Boca-Newell's (domingo 22 a las 20).