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Al borde...

La Administración Trump había afirmado que se recluiría en sus fronteras porque no le interesaba las cuestiones globales. Sin embargo, Washington DC realiza una ofensiva exterior amplia en resguardo de sus intereses. El estilo es el que utilizan los 'halcones' de Washington DC con una dificultad no prevista: los tiempos han cambiado, USA ya no es el único jugador visible y ahí aparecen las limitaciones de la amenaza que, para resultar más creíble, debe llegar al límite o quizás hasta cruzarlo, y así el mundo vive en vilo.

Uno es lo suficientemente viejo como para recordar con precisión los inquietantes días de la crisis del Caribe o de la guerra de Yom Kippur. En aquel entonces, cualquier habitante del planeta vivía con zozobra ante la amenaza de una hecatombe nuclear. La noción de que la catástrofe significaría el fin de la humanidad impuso, hace más de medio siglo, la vigencia in-eternum de una frontera condicionante.

El ser humano no debe traspasar esa delgada y ominosa línea…

Hoy, volvemos a enfrentarnos con la silente sombra de una confrontación cuyas consecuencias son impredecibles. En esta ocasión, magnificada por la omnipresente actividad de medios de comunicación que bombardean con cuasi-informaciones nutridas por los propios centros del poder. Esta nueva etapa de la Guerra Fría es, antes que nada, informática.

Los mercados se desploman o se aprecian por acciones tomadas a partir de informaciones no comprobadas. Es paradójico pero en la Era de la Informática Total falla el sistema de comprobación de la veracidad de datos, en función de la velocidad y el apremio. O, lo que es peor, debido a acciones de inteligencia, cuando un centro de poder planifica destruir o al menos desprestigiar a sus competidores.

Washington DC dispuso nuevos castigos financieros contra Rusia, calificándolos como “una señal para Moscú”. La Casa Blanca aclaró luego que estas nuevas sanciones no están vinculadas con ningún hecho concreto, sino que fueron causadas por “las continuadas y desvergonzadas tendencias de la conducta de Rusia en todo el mundo”.

El castigo fue asestado a los principales “oligarcas” rusos quienes, según la prensa rusa, perdieron en una jornada US$ 17.000 millones (¡!). Las pérdidas fueron acompañadas por importantes caídas (de hasta el 15%) en las bolsas moscovitas. Sin embargo, la situación está lejos de anunciar una réplica de la crisis rusa de 2008. Una fuente bursátil confirmó que “esto no es crítico por cuanto inclusive tomando en consideración estas nuevas sanciones la cuenta del comercio exterior ruso sigue siendo positiva, lo que se respalda por los actuales precios del petróleo”.

El gobierno ruso, además de haber dispuesto un programa de respaldo (más político que económico) para con las empresas afectadas por las sanciones, anuncia el despliegue de una fuerte acción para la consolidación de nuevos mercados. Estas negociaciones se están completando en la actualidad con los países BRICS y algunos otros sumamente interesantes, como las dos Coreas. En lo que hace a América Latina, la situación es más nebulosa. A excepción de Cuba, Venezuela y Bolivia, el resto de países sufre sin duda la fuerte presión de Washington.

El otro gran rubro del comercio exterior ruso, la exportación de alimentos, ha crecido en más del 20% en un año. Los principales compradores de los productos rusos han sido Egipto, Turquía y China. La exportación de alimentos y materia prima agrícola superó los US$ 20.700 millones el año 2017.

En la Europa Continental, el triunfo en Hungría del ultraconservador Víktor Orban, “por afano”, acelerará el cambio de ánimos de Europa Central para con Rusia. Tanto Orban como su colega checo Milosh Zeman, mantienen y desarrollan todos los contactos económicos con Moscú. Hasta el punto que Hungría será el hub de un sistema de gasoductos sureños, el “Torrente Sur”, que Rusia extiende hasta Turquía y de allí, a través de Grecia, hacia Europa.

Pero también los grandes jugadores europeos acuerdan con Moscú. Horas atrás, Ángela Merkel y Vladímir Putin confirmaron telefónicamente (algo que les es muy común) la decisión de tender la segunda línea de gasoductos desde el norte ruso hasta Alemania, el “Torrente norte-2”. Este sistema norteño que se extiende por el fondo del Mar Báltico y que ya tiene un ducto en funcionamiento, está operado por una empresa conjunta germano-rusa a cuyo frente se encuentra el ex canciller alemán Gerhard Schröeder.

Alemania no tiene intenciones de aplicar sanciones contra Rusia. Voceros de la primer ministro afirmaron que el gobierno alemán no está interesado en medidas punitorias contra el Kremlin.

Al parecer, Wáshington comprende a su modo esta coyuntura e intenta contrarrestarla apelando a castigos y puniciones. Ahora, además de haber prohibido a sus ciudadanos hacer negocio con los rusos sancionados, quienes corren el riesgo de que sus activos sean congelados y sus cuentas bancarias e inmuebles en el territorio estadounidense sean confiscados, prepara la prohibición de compra de eurobonos rusos, cuyas últimas emisiones fueron colocadas con gran suceso incluso en Londres.

El nuevo paquete de sanciones prevé la prohibición total para cualquier operación financiera vinculada con la deuda estatal Rusa. Además, pueden también ser limitadas las operaciones con valores emitidos por el Banco Central, el Fondo de Bienestar Nacional y el Tesoro Federal de Rusia.

Desde hace ya un tiempo –lo hemos apuntado en anteriores notas en Urgente24- países como Rusia, China, India, Egipto, etc., han comenzado a operar en algunos rubros con sus monedas nacionales. De hecho la principal compradora de crudo, China, abrió su propia bolsa de hidrocarburos a término en yuanes. La embestida de Washington, sin duda, va a acelerar el proceso de traspaso de muchas operaciones a otras divisas. El dólar comienza a sufrir la presencia de otros centros económicos mundiales. Tal es la realidad. Las negociaciones para la reorientación de los mercados exteriores en dichos países comenzaron hace rato.

¿Cuáles son los motivos que impulsan estas líneas agresivas en la política internacional de los Estados Unidos y algunos de sus aliados? Pues la lucha por los mercados. La guerra comercial con China. La disputa del mercado del gas en Europa Occidental. La debacle de la política norteamericana en el Medio Oriente.

Un solo ejemplo: hoy Moscú y Riad dictan los precios sobre el petróleo y, según el ministro de petróleo de Arabia Saudita, Khalid al Falih, el acuerdo durará muchos años. Esto va directamente encaminado contra los productores de shale (esquisto) en los Estados Unidos, ya muy jaqueados por su precaria situación financiera, y la ambición de Washington de convertirse en principal proveedor del producto en todo el mundo.

Para fundamentar estas líneas agresivas se ponen en juego remanidos recursos. La invasión a Irak fue basada en la mentira que le hicieron sostener a Colin Powell, el entonces secretario de Estado, con la supuesta prueba de la existencia de armas químicas en Irak… Nada de eso hubo pero ya Saddam Hussein había pasado a mejor vida.

Con el libio Muamad Gaddafi estos sectores agresivos, los “halcones”, respaldaron a numerosos grupos tribales para derrocar a quien, tal como después se comprobó, era el único que podía mantener cohesionado al país y, por lo tanto, manejar un negocio estable con los clientes occidentales. Con Gaddafi asesinado, en la práctica, Libia ha dejado de existir como país.

Ahora el centro de la tensión mundial está en Siria. Una república árabe otrora floreciente y hoy convertida en ruinas. Siria tradicionalmente no ha sido principal productora de petróleo, pero es uno de los grandes nodos por donde transita el producto rumbo a los puertos mediterráneos. De hecho, la gran preocupación de la alianza tripartita que respalda al presidente Bashar al-Assad -Rusia, Turquía e Irán-, ha sido limpiar de terroristas las bases petroleras, los ductos y las carreteras estratégicas.

Los Estados Unidos y su socio Israel se esfuerzan por impedir que las fuerzas iraníes asuman controles sobre estos objetivos. De hecho, el reciente bombardeo misilístico israelí sobre la región de Tias tenía ese sentido. No permitir la concentración iraní en la región, conocida como Tifor (T4) porque allí está la 4ta. estación que bombea el crudo iraní por el ducto rumbo al Mediterráneo.

Eso mismo es lo que impulsa la clamorosa denuncia de empleo de armas químicas en Duma, ampliamente desmentido por Rusia e ignorado por los médicos del hospital local, quienes afirmaron que no atendieron ningún afectado por el tóxico.

Ahora, Damasco invitó a la Organización para la Prohibición del Arma Química (OPCW sus siglas en inglés), ente internacional controlador de dicha prohibición, a que mande sus inspectores a Duma… Antonio Guterres, secretario general de la ONU, acaba de adherir a esta invitación, reclamando que a los expertos de la OPCW se les otorgue un acceso total y sin barreras al lugar del supuesto ataque químico.

Al igual que lo sucedido infaustamente con Irak, Washington no espera la resolución de la ONU para imponer su decisión de “castigar” a Damasco. El presidente Donald Trump anunció que tomaría medidas contra Siria de inmediato. Ya navega en el Mediterráneo una fuerza de choque de la US Navy, liderada por el portaaviones “Harry Truman” y el Comando Central USA recibió la orden de prepararse para instalar el nivel superior de condición bélica DEFCON 3. Vale la pena señalar que este nivel se declaró en los Estados Unidos sólo 3 veces: en 1973 con la guerra del Yon Kippur; durante la crisis intercoreana de los '70; y como consecuencia del 11-9.

Moscú ha reaccionado con rudeza ante este despliegue. El representante ruso en el Consejo de Seguridad de la ONU, Vasili Nebenzia, afirmó durante la reunión extraordinaria convocada por la situación en Siria, que “por los correspondientes canales ya hemos hecho saber a la parte norteamericana que las acciones de fuerza por falsas premisas contra Siria, donde por pedido del legítimo gobierno de este país se encuentran soldados rusos, pueden acarrear las consecuencias más severas”.

La política exterior norteamericana en los últimos tiempos tiene un notable sesgo de mercadeo: una cosa es lo que Trump declara en público y otra lo que terminará haciendo. Una cosa es el Trump intentando ser estadista y otra cosa es el Trump acosado por allanamientos a la oficina de su abogado por una causa de prostitución ordenado por el fiscal especial Robert Mueller, el que investiga la incidencia rusa en la campaña electoral norteamericana. “Es una situación vergonzosa”, dijo Trump…

En realidad es mucho lo que depende de sus consejeros, por eso llama la atención que en medio de esta crisis internacional tan aguda, haya renunciado Thomas P. Bossert, asesor de Seguridad Nacional y lucha contra el terrorismo. Se da en momentos en que el ascendente ultraconservador John Robert Bolton II es designado consejero de Seguridad Nacional. Bolton es un duro enemigo de Assad y de Moscú. Incluso, dicen algunos, puede llegar a desconectar a Rusia del sistema SWIFT de clearing interbancario. Este “halcón” según lo calificó The New York Times, caracteriza su trabajo reconociendo que entre el látigo y el dulce siempre elige el látigo.

Si observamos la actual situación en Washington, con el claro predominio de la fracción dura de la Administración Trump, es latente el peligro de una confrontación que intente reposicionar la alicaída figura internacional de los Estados Unidos. Despegado de las decisiones en el Medio Oriente, sea esto Siria, Arabia Saudita, Egipto o Jordania. Superado por la jugada magistral del nordcoreano Kim_Jong-un, quien en breve se reunirá con su par surcoreano Moon Jae-in con la posibilidad de discutir la unificación de las dos Coreas y su conversión en uno de los estados más poderosos del Sudeste asiático. Desbordado por las políticas internas directas entre sus aliados europeos que negocian el replanteo de la Unión Europea sin darle demasiada injerencia a Washington…

A propósito de iniciativas… las autoridades norcoreanas ya comunicaron que su líder Kim Jong-un está listo para discutir el desarme del programa nuclear de su país en la anunciada cumbre con el Presidente norteamericano, que proponen realizar… ¡en Mongolia!, lo cual no es un hecho menor habida cuenta el impresionante despliegue económico de este país lindero con China y con Corea del Norte.

Agreguemos a esta merma en la política internacional de Washington el sospechoso escándalo del envenenamiento de los Skripal en Salisbury, que cada vez se desinfla más y más ante la evidente carencia de pruebas que corroboren la autoría rusa del hecho, lo que pone muy mal al despeinado Boris Johnson, ministro de relaciones exteriores del Reino Unido, y a la propia primer ministro Theresa May, socios dilectos USA a quienes cuesta cada vez más defender…

El magnífico canciller ruso Serguéi Lavrov definió con contundencia la posición de su país: “Rusia nunca se inclinará ante los ultimatums. No es el idioma en el que corresponde hablar con la Federación Rusa. Moscú siempre defenderá sus derechos…”.

Para terminar, el coronel general Wei Fenghe, ex jefe de las tropas misilísticas china y flamante ministro de Defensa acaba de cumplir su primera visita internacional a Moscú… Afirmó apenas bajo del avión: “Llego a Rusia para mostrar al mundo el elevado nivel de desarrollo de nuestras relaciones bilaterales y la firme decisión de nuestras fuerzas armadas de fortalecer la interacción estratégica. Hemos venido para que los norteamericanos sepan de los estrechos lazos entre las fuerzas armadas de China y Rusia. Gracias a los esfuerzos de los líderes de nuestros países los vínculos entre Rusia y China hoy se colocan en un nuevo nivel, de una altura sin precedentes y se convierten en un factor primordial para asegurar la paz y la seguridad internacional. En la arena internacional la parte china está dispuesta junto con la parte rusa a expresar nuestra preocupación común y nuestra posición única en todas las cuestiones críticas”.

Mientras tanto, el presidente ruso Vladímir Putin condecoró con la orden de la Amistad a dos astronautas norteamericanos: el mayor general Charles Bolden (71) y el teniente general Thomas Stafford (87), “por el gran aporte en el desarrollo de la colaboración en el ámbito de la cosmonáutica entre Rusia y los EE.UU.”…

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