Tener menos de 30 años de edad y ser fértiles (idealmente, haber tenido hijos previamente) son los requisitos principales que deben cumplir quienes se postulan como donantes de óvulos.
“Las donantes llegan por referencias, a través de otras donantes o de otras personas que nos conocen”, comentó la Lic. Sabrina De Vincentiis, especialista en Embriología Clínica y Directora del Laboratorio de Embriología de Seremas.
Por su parte, Brugo Olmedo comentó que “tras una entrevista inicial, se realizan estudios para evaluar su fertilidad, y si esta es adecuada, a continuación se hacen estudios hormonales, ginecológicos, serológicos y genéticos, para corroborar su estado de salud y la ausencia de afecciones que puedan ser transmitidas a la receptora de los ovocitos o al bebé que será concebido a partir de sus óvulos”.
Un aspecto que se toma en cuenta al realizar la entrevista inicial con la donante es consignar su fenotipo. “Esto significa si la mujer donante es, por ejemplo, asiática, o si tiene ojos claros, rasgos muy característicos que se busca que coincidan con la mujer (o la pareja) que será receptora de esos óvulos”, explicó la Lic. De Vincentiis. “Esto puede parecer para algunos algo superficial o frívolo, pero para mucha gente es importante”, completó el Dr. Brugo Olmedo.
Otra característica que se consigna en la entrevista con la donante es su grupo y factor, para que sea compatible con la mujer (o la pareja) receptora. “Esto se hace no porque implique riesgo alguno para el bebé, sino pensando en el caso que en el futuro la mujer o la pareja decidan no decir que se recurrió a ovodonación –explica la Lic. De Vincentiis–, para que no haya un grupo y factor en el bebé que nunca hubieran sido posibles obtener a partir de sus progenitores”.
Cómo es el procedimiento
Qué es la ovodonación
El procedimiento para la obtención de óvulos de la donante destinados a la ovodonación no difiere de aquel que se realiza para obtener óvulos de mujeres que emplearán sus propios óvulos en un tratamiento de fertilización asistida.
“A la donante se le indica una medicación en base a la hormona FSH (hormona folículo estimulante), para que el ovario prepare más óvulos que lo habitual –explica el Dr. Brugo Olmedo–. Se le hacen a la donante entre dos y cuatro ecografías de monitoreo de la estimulación de la ovulación, para ir programando qué día será el indicado para hacer la aspiración de los folículos y la recuperación de los óvulos”.
El 95% de los ciclos de donación de óvulos se realizan de manera tal que la estimulación de la donante se encuentre sincronizada con la receptora (en el 5% restante los ovocitos o los embriones vitrificados serán transferidos más adelante).
“La donante y la receptora deben estar sincronizadas para que el endometrio, que es donde se implanta normalmente el embrión, se encuentre en condiciones en el momento en que se necesita hacer –comentó el Dr. Brugo Olmedo–. Para ello, a mujer receptora se le administran estrógenos, y luego progesterona. Un dato a destacar es que tanto las mujeres que menstrúan como las que ya no lo hacen, tienen las mismas chances de lograr un embarazo a través de la ovodonación”.
Una vez obtenidos los óvulos son fecundados en el laboratorio mediante un ICSI o inyección intracitoplasmática de espermatozoide, procedimiento que permite introducir un espermatozoide en el interior de un ovocito para obtener su fertilización. El embrión o los embriones resultantes son transferidos a la receptora luego de confirmar la fertilización y el correcto desarrollo embrionario.
Si llegada la fecha en que se ha previsto la transferencia la receptora tuviera algún problema (de salud, por ejemplo, porque no se desarrolló correctamente el endometrio), el embrión o los embriones resultantes pueden ser vitrificado (congelado en nitrógeno líquido a -198°) para ser transferido a posteriori. En todos los casos, la mujer que recibirá ese embrión debe ser sometida previamente a varias ecografías ginecológicas transvaginales para corroborar el estado adecuado de su endometrio.