-Alberto Fernández, dijo algo así: “con Cristina, no se puede; sin Cristina, tampoco”.
-Yo no tengo aspiraciones personales, sólo participar de una construción compleja hacia un peronismo nuevo. En la política en general, y en el peronismo en particular, debe participar la sociedad y hay instrumentos democráticos establecidos, tales como las primarias abiertas. La actual conducción del PJ no contiene a todos los sectores. Está muy sesgada hacia el universo kirchnerista. Respeto a Alberto, es inteligente, pero su consigna bloquea el debate sobre el armado de una estética social ganadora que genere confianza. Y que, a la vez, que exponga ideas sobre la globalización económica, ligada al capitalismo moderno. El peronismo no puede expresar más al colectivismo intervencionista. Tampoco nos pueden invadir los productos chinos. Es decir, hay que dar ideas frontales hacia el 2019.
-Entonces ¿no reniega del 2019? ¿Usted alienta a Juan Manuel Urtubey?
-Tiene que haber un voto generacional dirigido al electorado medio, fuertemente impactado por medidas del actual gobierno. Se puede ser competitivo. Es apresurado hacer nombres y plantear consignas, pero indudablemente la generación de Juan Manuel Urtubey y Sergio Massa (y de otros dirigentes como Julio Manzur, Sergio Uñac y Omar Perotti), está para lanzarse. Hay un equipo económico que nos asesora: Miguel Peirano, Guillermo Nielsen, Marcos Lavagna, Guillermo Mitchell. No somos improvisados. Nos concentramos en una propuesta y un liderazgo, pues venimos de una crisis, con tres pésimas derrotas electorales desde 2013. Eso hay que revisarlo, analizarlo…
-En San Luis, se enfiló hacia otro lado…-No creo en instrumentos tradicionales ni en los modelos de barrasbravas. No veo bien que la dirigencia se junte para putear al Presidente de turno. El peronismo debe discutir ideas y no debe sumarse al cántico de un esquema que degrada a la política, si bien reconozco que ésta se nutre de emociones. No comparto eso: hace falta otro estilo, otra inteligencia y responsabilidad.-Es decir…
- …basta de colisiones y fracturas, del modelo chavista del “todo o nada”. Hay que implementar un sistema de colaboración y participación, con debates de espacios institucionales. Le digo no a los que apuestan a la calle o a la ruptura.
-Se especula, lo dijo el diputado nacional Nicolás Massot (PRO/Cambiemos) en un programa de TV cuando pensaba que no estaba al aire, que el peronismo recién vuelve en el 2023…
-No hagamos futurismo. Nadie pensaba que Macri podía ser Presidente. Menos en el 2013. La dinámica social es muy rápida en la Argentina. El Presidente ganó las parlamentarias de octubre con una imagen muy alta, y luego perdió 17 puntos, tras cometer el error de la reforma previsional. En el 2019, el voto se medirá por el impacto económico. La gente evaluará cuanto se ha depreciado su salario. La economía será un factor determinante. Acá nada está resuelto. Hace falta afianzar un liderazgo democrático y participativo, con idea de futuro, no quedarse en el pasado.
-¿Y Cristina y el kirchnerismo?
-Cristina es parte de un proceso histórico. ¿Qué se hace con los ex Presidentes? En Argentina y América Latina, son trascendentes, tienen opiniones relevantes. Pero para mí, la alternativa pasa por construir un liderazgo más joven. Yo estoy excluido. Los biógrafos y analistas deberán examinar los 12 años que pasaron, con sus virtudes y desaciertos. Le pasó a Menem, con un volumen interesante en una primera vuelta, pero que se fue porque sabía que perdía la segunda. El gobierno de Macri tiene interés en polarizar con Cristina. Hay cuadros interesantes del kirchnerismo que tienen que volver y abonar al peronismo. El PC capitalino no tiene que estar en el peronismo. Ya lo dijo (Juan) Perón: la política es un arte complejo.
-Un columnista lo vinculó con el ministro del Interior, Rogelio Frigerio. Casi aseguró que Ud. trabaja a sus órdenes…
-Tengo vínculos institucionales con Frigerio porque represento a los gobernadores. No soy su amigo, ni lo visito en su casa. Soy un articulador de las demandas de los mandatarios peronistas. La política es diálogo. El jefe de gabinete (Marcos Peña), me ha invitado el 3 de abril a la Casa Rosada, a una reunión de jefes de bloques. Asistiré y expondré mi visión.
-¿Hay o no hay 2019 para el peronismo?
-Tengo esperanza. Soy optimista. Resignarse es estar liquidado de antemano. Siempre pongo mi energía en ganar. Y si no, estaré dando el puntapié para un proceso de renovación, pues hay que prepararse para llegar al poder en algún momento. La sociedad es cambiante, se decepciona, los sectores medios reciben fuertes impactos. Hay que actuar con racionalidad y responsabilidad institucional y republicana.
-Julio Bárbaro acaba de reiterar que “el peronismo no existe más” ¿De qué estamos hablando?
-El peronismo tiene raigambre nacional. Está en cada pueblo. Es parte de un activo con más 60 años. Respeto la intelectualidad de Julio, pero si tiene un poco de memoria debería saber que si reconstruimos y encontramos un líder, seremos capaces de recrear al peronismo.