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Las 8 partes de tu cuerpo que más se ejercitan cuando corres

Correr implica asociar automáticamente este deporte con las piernas, pero lo cierto es que nuestro cuerpo actúa como un engranaje completo. El running pone en funcionamiento más de 200 músculos de nuestro organismo y los beneficios que obtenemos de esta práctica son muchos ya que nos aporta estabilidad, coordinación y bienestar mental. Sin embargo, 8 partes de nuestro cuerpo son las que se ven más involucradas a la hora de correr.

¿Te has preguntado alguna vez cuántos músculos pones en funcionamiento en una carrera? Partamos porque el running es el deporte de moda y no en vano, ya que además de ser diariamente un reto para quien lo practica es también uno de los ejercicios más completos para en cuerpo humano.

Cada día son más personas que se suman a esta onda revolucionaria del arte de correr, y de ilimitados beneficios estéticos y de salud, asociando esta práctica única y exclusivamente con las piernas.

Esto último muy lejos de la realidad, ya que recordemos que el cuerpo trabaja como especie de un engranaje.

Estudios físicos han demostrado que el  running pone en funcionamiento más de 200 músculos de nuestro organismo y los beneficios que obtenemos de esta práctica son muchos ya que nos aporta estabilidad, coordinación y bienestar mental. 

Es necesario recalcar, que  en función del entrenamiento que sigamos (aeróbico o anaeróbico), del objetivo que queramos alcanzar y el ejercicio continuado, se obtendrán resultados visibles, no sólo en la pérdida de peso o ganancia de volumen de la masa muscular, sino también en la tonificación de las piernas, fortaleza de abdomen y brazos, mejora de la capacidad pulmonar y de la resistencia.

Pero vayamos al grano y analicemos las parte de nuestro cuerpo que más trabajan cuando corremos:

Tren Inferior

1 Tobillos: Mediante la flexión plantar, logramos que el tobillo se extienda proporcionando un impulso contra el suelo que nos permite avanzar en la carrera. Es aquí donde radica la principal diferencia con el hecho de caminar, ya que correr requiere fuerza y velocidad para mantener en suspenso los pies.

Con este movimiento básico se ponen en funcionamiento los gemelos y el sóleo de las pantorrillas que, unidos al tendón de Aquiles en el talón, son los dos músculos principales que posibilitan que nos despeguemos del suelo. 

2 Rodillas: La siguiente parte de nuestro cuerpo que entra en juego mientras corremos son las rodillas, ya que gracias a la flexión y extensión de las mismas ponemos en funcionamiento por un lado los cuádriceps, en la parte anterior del muslo y, por otro, los isquiotibiales en la parte posterior. 

Los cuádriceps se ponen en marcha en el momento en el que levantamos nuestra pierna hacia delante para dar el siguiente paso y son los encargados de absorber el impacto de la pisada. Los isquiotibiales, en cambio, tienen como función impulsarte hacia adelante gracias a la energía acumulada en el tendón de Aquiles.

3. Caderas y glúteos: La cadera juega un papel importante en el movimiento de flexión y extensión de las piernas y pone en funcionamiento otros músculos de gran importancia para la carrera: Los glúteos.

En el momento en el que llevamos la pierna hacia delante con la rodilla flexionada, activamos los flexores frontales de la cadera junto al recto femoral de los cuádriceps. 

Mientras que cuando extendemos la pierna hacia atrás para tomar impulso, ejercitamos sobre todo los glúteos mayores y los isquiotibiales. 

4 Cadera y muslos: Aunque correr se trata de un ejercicio principalmente dinámico, el funcionamiento isométrico – es decir, el mantenimiento estático de un músculo - también ejerce un papel importante, como sucede con los músculos que mantienen estable la cadera.

En este sentido, los aductores y abductoressituados en los muslos ejercen esta función produciendo fuerza para evitar que rodillas y cadera se muevan hacia fuera o hacia dentro.

Tren Superior

1 Columna: Como eje principal que mantiene el centro de gravedad del cuerpo, la columna también juega su papel importante cuando corremos.

En concreto, gracias a los músculos situados en nuestro abdomen (oblicuos, recto abdominal, abdominal transverso y músculo erector de la columna) y mediante el ejercicio isométrico, logramos que nuestra columna se mantenga en una posición erguida.

2 Hombros y brazos: Los hombros constituyen una parte fundamental en el movimiento que creamos en la parte superior de nuestro cuerpo a la hora de correr.

 Gracias a ellos podemos balancear los brazos hacia atrás, con el músculo dorsal ancho de la espalda y el deltoides posterior, y hacia delante con el deltoides anterior, el cual nos permite propulsarnos y ayuda a mantener el equilibrio.

3 Caja torácica: Correr pone en funcionamiento uno de los órganos principales de nuestro organismo: el corazón. La carrera desencadena que las paredes y los ventrículos de este músculo ganen grosor, bombeando mayor cantidad de sangre que irriga a los músculos restantes y a los pulmones.

De hecho, aunque éstos últimos no mejoran su funcionamiento con el running, sí lo hace el diafragma, el principal músculo involucrado en el proceso respiratorio.

4 Mente: Además de las articulaciones y músculos involucrados de las partes inferior y superior del cuerpo, practicar running también desencadena una actividad cerebral muy fuerte mediante la segregación de hormonas.

No es de extrañar, por ejemplo, que sintamos una sensación de euforia y felicidad mientras estamos corriendo y cuando finalizamos una carrera, ya sea intensa o tranquila, todo producto de las endorfinas y la serotonina.

Correr visto en cámara lenta

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