Como 1ra medida en rechazo a la 125, la "mesa de enlace" lanzó un paro en la comercialización de granos, lo que afectaba a la liquidación de divisas. Reclamaban que se retrotraiga la situación al 10/03. La protesta incluyó cortes de rutas del corazón agropecuario del país: Buenos Aires, Santa Fe y Mendoza. Alfredo de Ángeli -hoy senador por Cambiemos- se erigía como una de las figuras preponderantes entre los ruralistas. En un mensaje por cadena nacional, la presidente Cristina Fernández los calificó como "piquetes de la abundancia". Néstor Kirchner hacía su parte para aportar crispación al comparar a los manifestantes con los "grupos de tareas" que actuaron durante distintas dictaduras.
Fracasadas todas las reuniones para acercar posiciones, y con un clima de tensión en aumento que incluyeron cacerolazos contra el Gobierno y multitudinarios actos, la Presidente decidió enviar la Resolución 125 al Congreso para zanjar la discusión por la vía institucional y terminar con lo que se denominó en aquel entonces como un "estado de asambleismo permanente".
El conflicto había hecho que los Kirchner perdieran aliados dentro y fuera del peronismo, aunque comenzaba a fortalecerse en sectores de centro-izquierda gracias a su discurso "anti-corporaciones". Una de las rupturas más notorias fue la del Gobierno con el Grupo Clarín que, al igual que la oposición, apoyó a la "mesa de enlace". "Clarín miente" fue una de las frases acuñadas durante aquellos agitados días.
Ya en el Congreso, "la 125" se aprobó en Diputado por un ajustado margen de 7 votos a favor. En el Senado todo fue mucho más dramático. En una maratónica sesión, el tablero indicaba por la madrugada del 17/07 un insólito empate entre las posiciones. Le correspondía desempatar al presidente de la Cámara: el vicepresidente Julio Cobos. El radical que se había sumado al kirchnerismo en una "concertación" había pedido antes un cuarto intermedio para que se consiguiera el voto faltante. Miguel Pichetto, que conducía el bloque K, citó a Jesucristo para reclamar que "lo que se tenga que hacer se haga ahora". Pichetto ya anticipaba la posición de Cobos. El mendocino finalizó su discurso con la histórica frase "mi voto es no positivo". La "125" había quedado sepultada.
Los coletazos del conflicto con el campo trascendieron a aquella noche. El mal manejo de la situación hizo que la popularidad de los Kirchner descendiera a niveles nunca vistos, lo que quedó plasmado en la derrota que el propio Néstor Kirchner sufrió como candidato a diputado en la provincia de Buenos Aires en las elecciones de 2009, a manos de Francisco De Narváez, un aliado de Mauricio Macri en el principal distrito electoral.
Ese resultado y la victoria contundente en su propio territorio habían proyectado al entonces jefe de Gobierno porteño como seguro presidenciables para los comiciós de 2 años después. Pero a raíz de algunas medidas populares, como la Asignación Universal por Hijo y el 'Fútbol para Todos', la Presidente comenzó a recuperar imagen. La imprevista muerte de Néstor Kirchner cambió todos los planes: el trágico la desenlace del exPresidente llevó a Cristina a un pico de popularidad que la llevó a ganar las elecciones de 2011 y conseguir su reelección con el 54% de los votos. Ante la victoria que aparecía previsible unos meses antes, Macri decidió esperar al próximo turno.