El contenido del discurso que realizó el 21/02 demostró una avaricia política de Moyano que roza la impericia al limitarse a enviar un mensaje a quienes desean verlo preso en vez de intentar asumir un liderazgo político-social.
Moyano terminó confirmándole a Macri que el sindicalismo peronista sigue siendo inocuo en la disputa política, lo cual sin duda resulta un alivio para el Presidente de la Nación y también para Cristina Fernández de Kirchner. De todos modos, la Casa Rosada debería reflexionar lo siguiente:
> Determinadas consignas críticas del Ejecutivo Nacional pueden conseguir reunir una adhesión multitudinaria, lo que no ocurría ni en 2016 ni en 2017;
> Macri dificilmente podría en 2018 lograr una convocatoria similar, toda vez que acaba de fracasar el intento de sus simpatizantes de llenar la avenida 9 de Julio el 17F;
> Moyano no precisa de los líderes de los grandes sindicatos de la CGT para ganar la calle.
Un sector del estrato social medio-medio y del medio-alto se escandaliza con movilizaciones similares a la del 21F pero es necesario recordarle que en la democracia representativa cualquier sufragio tiene un valor teórico equivalente a otro voto, más allá de la extracción socioe-conómica y político-cultural de cada elector.
También es menester que considere ese votante estándar de Cambiemos -alianza electoral en graves problemas de supervivencia- que la realidad del 2do. cordón del Gran Buenos Aires es tan válida como la del barrio porteño de Recoleta.
Pero todas estas apreciaciones son anecdóticas ante la cuestión de fondo: ¿Qué está haciendo mal la Administración Macri para que haya mucha gente dispuesta a manifestarse contra el Presidente?
Resultaria un error considerable suponer que todos los asistentes al 21F integraban un 'voto cautivo' o 'voto prebendario'.
Luego, esta movilización antimacrista, social más que partidaria, se suma a otras manifestaciones multitudinarias negativas para el Presidente ocurridas -por discutibles problemáticas deportivas- en los estadios de River Plate y San Lorenzo de Almagro.
Macri y su equipo deberían reflexionar que ellos corren peligro de convertirse en un sandwich entre el 'Círculo Rojo' al que el Presidente acusa de no comprenderle o fallarle, vs. sectores sociopolíticos humildes o bien de cierta ideología crítica de Macri. Luz amarilla encendida.