"Su popularidad es tanta que la última encuesta de Datafolha encontró que un tercio de los votantes dicen que votarán en blanco o nulo si no se presenta en la elección de octubre. Hay pocos políticos del establishment que despierten tanta pasión. De hecho, la misma encuesta encontró que la desiusión con los políticos de Brasil ha llegado a un punto en el que un asombroso 96% de los votantes no creen que ningún político en ejercicio los representa", escribió O'Boyle.
La apuesta de la escuela de samba campeona este año, Beija-Flor, presentó un "Frankenstein" para denunciar la corrupción, la violencia, la discriminación, la intolerancia y la pobreza en un Brasil "monstruoso", en un montaje llamado "Monstruo es quien no sabe amar, los hijos abandonados de la patria que los parió", explica Telemtro. "Un desfile impactante que, por primera vez, llevó a la pasarela del sambódromo cuadros que reproducían tiroteos, arrastoes (asaltos múltiples), víctimas de la violencia en féretros y una 'Piedad' sosteniendo el cuerpo de un policía muerto", explica Telemetro.
"Políticos y empresarios con maletas de dinero frente a niños mendigando y vendiendo en las calles denunciaban la corrupción y la desigualdad." La propuesta de Mangueira, otra de las escuelas más queridas de Río, cargó contra el alcalde de Río de Janeiro, el pastor evangélico Marcelo Crivella, quien considera que la fiesta es pecaminosa y redujo a la mitad el presupuesto público de las escuelas de samba. "Alcalde, pecado es no disfrutar el carnaval", denunció Mangueira.