Esta festividad surge como tradición entre los años 1299 y 1706, donde la nobleza se disfrazaba de forma poco discreta para salir al pueblo. Desde entonces las máscaras son el elemento más importante del carnaval.
Pese a que hay registros que señalan que fue en 1196 el Senado de la República de Venecia declaró el Carnaval como una festividad, fue en el siglo XVIII cuando el carnaval veneciano alcanzó su máximo esplendor.
A estas fiestas acudían viajeros y aristócratas de toda Europa, en busca de diversión y placer. Con la decadencia de Venecia como poder mercante y militar, debido al descubrimiento de América, el cambio de la Ruta de la Seda para favorecer el Galeón de Manila y las inmensas riquezas procedentes del nuevo mundo, el carnaval palideció hasta casi desaparecer.
Los trajes que se ponen son característicos del siglo XVIII. Abundan las maschera nobile y maschera del galeone, que es una careta blanca con ropaje de seda negra, o de oscuros colores y sombrero de tres puntas. Después de 1972 se han ido sumando otros colores a los trajes, aunque las máscaras siguen siendo en su mayoría blancas, plateadas y doradas.
Otro atentado contra estas celebraciones ocurrió en 1797, cuando Napoleón Bonaparte, durante su ocupación sobre Venecia, prohibió los festejos de carnaval por temor a que se generasen conspiraciones. Estos fueron lentamente restablecidos desde el inicio del siglo XX y de forma oficial en 1979.
Actualmente, la tradición es que los nativos se disfracen con ostentosos y bellos disfraces para exponerlos a los turistas que apenas algunos llevan una simple máscara. El Carnaval de Venecia es único en el mundo y su tradición se remonta al siglo XI. Durante siglos fue la vía de escape de los ciudadanos, para evadirse del gobierno veneciano.