Pero aún sin ser novedad, y justamente, por ello es que se destaca que todavía no ocurra nada ni sobre este sujeto, ni sobre los otros dos testaferros de Scioli. Porque no era solo Scarcella, ellos eran 3. Al menos, 3. Y los otros también fueron investigados. Tanto Luis Peluso como Juan Carlos Mancinelli. Todos amasaron una buena fortuna, pero la Justicia aún no cae sobre ellos.
¿Quiénes son?
El recientemente mencionado Guillermo Scarcella es un operador y socio de Canicoba Corral, que logró ubicarse al frente de Aguas Bonaerenses porque Daniel Scioli lo puso ahí a pedido del juez amigo.
Según 'La Nación', que remarca que fue nombrado en ese cargo a fines de 2007, sus bienes sumaban $3 millones en 2010. Pero "ya en 2015, Scarcella contaba con $83 millones; un aumento patrimonial del 2300% en sus años como funcionario, según el análisis realizado por la Unidad de Información Financiera (UIF), que lo investiga por lavado de dinero. Compró departamentos en Miami, montó empresas en la Argentina, abrió cuentas bancarias en Estados Unidos y en España y armó offshores en distintos paraísos fiscales mientras era funcionario. Ahora, la Justicia investiga si era testaferro de Scioli".
Según publicó hoy 'Clarín', en la historia de 'El Gordo' se mezclan tanto políticos como jueces y negocios, "orbitan empresarios y sindicalistas". Nombra en su nota a Diego Mazer, "un desarrollador inmobiliario famoso sobre todo por la fama de su suegro: Sergio Grosskopf, dueño de varios de los edificios más lujosos de la ciudad como las torres Le Parc y los Chateau de Puerto Madero y Núñez y el de Sunny Island en Miami"; "animaba reuniones de Scioli en La Ñata y la Rody Cup, el torneo de truco llamado así por Rody Canicoba. Otros animadores eran Freddy Lijo, el empresario hotelero Aldo Elías y Darío Werthein, accionista del grupo Werthein".
Todos ellos, dice Roa, tiene varias cosas en común: "Una es la relación con Scioli. Otra, los años 90. Scioli es un 90 puro. Canicoba fue funcionario menemista en Justicia y juez designado por Menem".
Agrega al "amigo platense, el ex camarista Freiler", quien lo acercó a Canicoba, de quien se convirtió en "operador y socio". "Era la persona con la que había que hablar si se quería hablar con Canicoba", insiste.
La historia, como se dijo, incluye también a sindicalistas: "El Tribunal de Cuentas provincial le exigió devolver otra montaña de dinero por gastos irregulares durante su desastrosa gestión en ABSA, que también investiga la Justicia. El foco está puesto en tres sociedades en las que Scarcella concentró los contratos de obras. Esas empresas son de Julio César Castro, jefe del sindicato de Obras Sanitarias bonaerense y del abogado Marcelo Salinas, de la que su ex mujer, la vedette Maria Eugenia Ritó, dijo que tenía una fortuna oculta".
Pero aún no concluye: "El eje de esta historia de negociados pasa por Scarcella y termina en Scioli, que está en el ojo del huracán. Canicoba tiene lo suyo. Pero no por esta historia. Le hizo dos favores al Gobierno: una absolución exprés a Arribas y meter preso al Caballo Suárez. ¿Le alcanzará?"
El otro señalado como testaferro es Luis 'Chiche' Peluso, también en la mira de Elisa Carrió. Es uno de los amigos más íntimos de Scioli.
Peluso fue interventor durante 22 meses de Lotería de la provincia de Buenos Aires durante la primera gestión de Scioli y luego dejó el cargo envuelto en polémicas. Pero desde que salió, los detractores del exgobernador siempre lo acusaron de ser su supuesto testaferro y de seguir controlando el juego en territorio sciolista.
Peluso es dueño de la empresa Linser, dueña del avión que llevó a Scioli a Punta Cana con Gisela Berger. La revista 'Noticias' le describió hace un año atrás como "amante del juego y Boca Juniors, se define como gran jugador de póker y un fanático de la náutica. Tiene un yate de casi 20 metros de eslora y 6 metros de manga bautizado “Relax II”. También tiene una casa en el Boating Club de San Isidro. Él dice que es de color zapallo, pero no le molesta que digan que es naranja por el color que usaba Scioli para identificar su gestión. Este año esa casa fue robada. Según Peluso, los ladrones rompieron una caja fuerte, pero no se llevaron nada. Cuando entraron no había nadie. Sólo un guacamayo azul y rojo, regalo de su esposa. Los vecinos suelen quejarse de que arranca a cantar muy temprano.
En julio de este año procesaron a Pilar Álvarez Olaizola, antigua encargada de administrar la pauta de Lotería en la provincia. Según Eugenio López Melitón, el actual presidente de Lotería, faltan más de 20 millones de pesos de las arcas públicas. Álvarez Olaizola es la actual esposa de Julián Colombo, el ex secretario privado de Scioli, quienes luego de terminar la gestión se radicaron en Estados Unidos. Colombo también trabajó con “Chiche” Peluso."
Junto a Scarcella, Peluso fue uno de los hombres dedicados a la recaudación para la campaña de Scioli en 2015.
Juan Carlos Mancinelli es el tercero. Sobre él amplió en su momento el senador provincial Andrés De Leo la denuncia de Elisa Carrió ante el fiscal Garganta, acusando al ex gobernador de usar como "testaferro" a este hombre.
"Se trata de un empresario de la construcción, que fue indagado por evasión tributaria agravada en la causa en la que está procesado Juan Ignacio Suris, sindicado como el proveedor de una usina de facturas truchas. Una muestra de la cercanía que existía entre Mancinelli y Scioli es que éste también se ocupaba de la dirección técnica del equipo de fútbol de salón 'La Ñata', del cual el ex motonauta era el goleador", publicó también en 2016 el sitio 'Adelante24.com'.
Según reveló el programa de TV 'La Cornisa', Mancinelli recibía, a través de su compañía Servicios San Cayetano, generosas licitaciones y facturaba a la provincia de Buenos Aires mediante estas factura apócrifas. Lo llamativo, según se lee en el expediente de la jueza Sandra Arroyo Salgado, quien llevó la causa, es que Mancinelli no poseía maquinaria ni infraestructura para concretar las obras.
Cuenta el diario 'La Nueva Provincia' que en declaración ante la jueza, Mancinelli se declaró 'víctima' de un engaño: "El hombre tiene además denuncias ante la justicia por parte de los legisladores Elisa 'Lilita' Carrió y Andrés de Leo (Coalición Cívica), quienes lo definieron en su momento como "el Lázaro Baez del ex gobernador Daniel Scioli", en el sentido de haber sido beneficiado por varias obras públicas."