Hace varios días, el ministro de Asuntos Exteriores de Luxemburgo pidió que un grupo de países europeos reconozca a “Palestina” y está tratando de persuadir a Francia para que tome la iniciativa. El canciller irlandés, que recientemente visitó Israel, también detalló que su país está considerando seriamente reconocer a “Palestina” como un Estado.
Por su parte, el presidente de la Autoridad Palestina, Mahmoud Abbas, se reunirá con los ministros de Relaciones Exteriores de la UE hoy en Bruselas y les pedirá que reconozcan un Estado palestino en los territorios anteriores a 1967 con Jerusalem oriental como capital.
En pasado mes de diciembre, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump dijo: "Determiné que es hora de reconocer oficialmente a Jerusalén como capital de Israel. Esto no es nada más ni nada menos que un reconocimiento de la realidad."
Estados Unidos se convirtió así en el único país del mundo que reconoce este status para la ciudad que es reclamada también por Palestina y que la comunidad internacional, con la ONU a la cabeza, reivindica como una zona dividida, una parte occidental israelí y la otra oriental palestina.
Líderes políticos, religiosos, y los gobiernos de Medio Oriente y Europa le advirtieron a Trump que la decisión desestabilizaría la región, pero el mandatario estadounidense aseguró que lo hizo "en nombre de la paz" y que su decisión no afecta el apoyo de su país a la llamada solución de los dos Estados.
Desde Israel, el primer ministro Benjamin Netanyahu, celebró un "día histórico", aunque aseguró que no cambiará la situación en los lugares santos de judíos, cristianos y musulmanes.
Mahmud Abas, presidente de la Autoridad Nacional Palestina, dijo que "con estas decisiones lamentables, Estados Unidos boicotea deliberadamente todos los esfuerzos de paz y abandona el papel de patrocinador del proceso de paz".
Para el secretario general de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP), Saeb Erakat, Trump "destruyó" la llamada solución de "dos Estados" y para Hamas "Trump abrió las puertas del infierno".
Por su parte, el papa Francisco pidió "respetar el status quo" de Jerusalén para evitar "nuevos elementos de tensión".