Actualmente, según el periodista Guillermo “Willy” Kohan, hay sólo un replanteo del carry trade, ya que “los profesionales del dinero lo que están evaluando es dónde hay que vender los dólares para volver a subirse a la tasa de la Lebac, que no será 29 será 25%. Y si el dólar llegara a saltar de $19.50 o de $20, una tasa de 25%, no está nada mal para una inflación de 20%”.
O sea que el rédito real no repetirá los 12 puntos largos de 2016 limpios de polvo y paja, pero sí permitirá regresar a verdes con 5 puntos anuales arriba.
Economía de especulación
Un informe del Observatorio de Políticas Públicas de la Universidad Nacional de Avellaneda, kirchnerista hasta la médula pero el dato es el dato, compara la relación entre la inversión financiera o de cartera en los últimos dos años y Inversión Extranjera Directa, IED: la especulativa saltó 790% y la afectada a la producción cayó 14% en el mismo lapso.
En concepto de inversiones productivas externas ingresaron al país en 2017, teniendo en cuenta el acumulado de los primeros 3 trimestres, unos u$s 8.280 millones, lo que representa una merma del 14% frente a los u$s 9.577 millones registrados en igual período de 2015, subraya el reporte en base a datos publicados por el INdEC.
Frente a los 1ros nueve meses de 2016, en cambio, existe una suba de US$4.593 millones, señala el trabajo.
En concepto de inversiones especulativas ingresaron al país US$27.937 millones, esto es, 3.252 millones más que en 2016 y 24.797 millones más que en 2015 (+790%).
"Se advierte que la relación entre uno y otro tipo de inversión es notable: por cada dólar de inversión productiva ingresado al país en 2017, entraron otros US$3,4 por inversiones especulativas", pone de manifiesto el informe.
Esta dinámica dispar puede encontrar, al menos en parte, su fundamento en la "fuerte emisión de deuda del Gobierno y a la desregulación de las inversiones especulativas aplicadas en este último tiempo", explica.
A la vez, subraya que el exiguo incremento en la IED indica cierta reticencia de los inversores externos a posicionarse a largo plazo, como consecuencia de la desconfianza que ofrece la actual política económica en tanto se acumulan desequilibrios internos y externos, concluye.
De algún modo, la renovación del carry trade modelo 2018 está condicionada por la alta exposición a shocks adversos frente al atraso del tipo de cambio real con el dólar, el creciente déficit de la cuenta corriente externa y la acumulación de Lebac del BCRA (12% del PIB).
Los operadores alertan que “no estamos exentos de correcciones cambiarias transitorias que licúen momentáneamente el rendimiento en dólares del carry trade con Lebac”.
La sensación es que, con un BCRA encontrando espacio para bajar la tasa de Lebac, si la expectativa de la inflación núcleo empieza a descender gradualmente hacia el 1% mensual en los próximos meses, el manejo del timing dólar/tasa de interés marcará la diferencia de los rendimientos de los portafolios.
En la City están persuadidos de que, esta vez sí, la inflación no superará 15% promedio para este año (20% anual final), que la economía crecerá entre 3 y 4% y, lo más importante por estos tiempos, le cree al gobierno que el déficit fiscal para este año nunca estará por encima del 3,2% del PBI.
De modo que, ya con menos capitales golondrinas alimentando el mercado, la inyección al circuito viene por el flujo de divisas que ingrese la colocación de deuda y el reciclaje de los carry trade locales, que tienen a los formadores de precios como entusiastas inversores de corto plazo.
El ministro de Finanzas, Luis Caputo, quiso desactivar un poco ese mercado de corto plazo con la prohibición a las aseguradoras a bicicletear los excedentes en Lebacs, pero el fogoneo también viene, sobre todo, de los mercados regulados y de aquellos en condiciones de diferir pagos y manejar la diferencia con lo que les entra.