Llegado a Borsippa, sus compañeros de viaje habían partido. Continuó en soledad en pos de su destino, pero arribado a Judea, no encontró ni a los Reyes ni al Redentor, sino hordas de soldados de Herodes degollando a recién nacidos.
Al ver tamaña atrocidad, Artabán ofreció el segundo regalo que tenía preparado para Jesús, a cambio de la vida de un pequeño que estaba a punto de morir por la espada de uno de los soldados del Rey Herodes, un fulgurante rubí de las Sirtes.
El cuarto Rey Mago fue sorprendido mientras ralizaba el soborno y las autoridades lo aprezaron y encerraro bajo llave en el Palacio de Jerusalén.
Treinta años duró el cautiverio, y con el tiempo fueron llegando ecos de los prodigios, consejos y promesas de un Mesías que no era sino el Rey de Reyes al que fue a adorar.
Con la absolución de Arbatán, llegó también la noticia de la crucifixión de Jesús y por eso decide encaminar sus pasos hacia Gólgota, el calvario de los crucificados, para ofrecer la adoración largamente postergada. En la vía el astrónomo se consigue en un mercado a una muchacha que era subastada para liquidar las deudas de su padre. Artabán se apiada de ellos y compra su libertad con el pedazo de jaspe, la última ofrenda que le quedaba.
Jesús muere en la cruz, tiembló la tierra y se abrieron los sepulcros, los muertos resucitaron, se rasgaron el velo del templo y cayeron los muros. Una piedra golpeó a Artabán y entre la inconciencia y la ensoñación, se le presentó una figura que le dijo: “Tuve hambre y me diste de comer, tuve sed y me diste de beber, estuve desnudo y me vestiste, estuve enfermo y me curaste, me hicieron prisionero y me liberaste”. Desorientado y exhausto pregunta: “¿Cuándo hice yo esas cosas?”, y con la misma expiración recibe la respuesta: “Lo que hiciste por tus hermanos, lo hiciste por mí”.
Con él se elevó a los mismos cielos que en su juventud le guiaron en pos del Destino finalmente alcanzado.
Los regalos de reyes
Cada año, durante la madrugada del día 6 de enero, los Reyes Magos acuden a las casas de los niños para dejarles sus regalos, del mismo modo que llevaron oro, incienso y mirra al niño Jesús.
Según la tradición, una de las cosas exigidas por los Tres Reyes para que los niños reciban sus regalos es que se hayan portado correctamente y hayan sido buenos durante el año.
Los que cumplen esas exigencias reciben regalos, pero los que no se comportan como deberían, en lugar de regalos reciben carbón, un carbón dulce que simboliza la necesidad de que el niño cambie su actitud.
El roscón de reyes
Después de una noche mágica nada mejor que despertar con un dulce sabor en la boca. Mientras los turrones son los protagonistas de los postres navideños, el Roscón de Reyes es el protagonista de la mesa del 6 de enero.
El roscón es un bollo de masa fina con forma de anillo, más o menos redondeado, decorado con trozos de frutas confitadas de muchos colores. Y desde el último tercio del siglo XX suele añadirse nata, crema, chocolate, trufa o cabello de ángel en su interior.
Este dulce típico del 6 de enero esconde dentro de la masa un pequeño regalo. En épocas remotas, aquel que encontrara la sorpresa se convertía en el rey de la reunión, pero hoy en día se dice que la persona que coma el pedazo que contiene el regalo tendrá que pagar el roscón.
Cómo hacer una rosa de reyes