Martin Vojour, vicepresidente senior de Alstom en Rusia y en simultáneo director comercial para el desarrollo de la exportación de productos de TMH, definió a América Latina y en especial a la Argentina como uno de los siete mercados mundiales en los que Alstom procura localizar la producción en conjunto con Siemens y escudada en TMH Argentina. La actual gestión de la filial local se centra en obtener las dos licitaciones que anunció Ferrocarriles Argentinos para las líneas metropolitanas: 1.500 vagones eléctricos (EMU) y 139 vagones diésel (DMU). La primera la procuran Alstom y Siemens y la segunda Alstom y Siemens se la ceden a TMH Argentina…
La política de esta alianza europea apunta a tener su propia producción sin asociarse con empresas locales, como EMEPA-HERSO, de Gabriel Romero; y BR-f (Benito Roggio Ferroindustrial). En todo caso, habrá que ver si otras compañías rusas del sector están dispuestas a negociar producciones conjuntas con estas locales. En este sentido, hay primeros contactos con el grupo de fábricas de locomotoras CINARA (CTM) y con el grupo de fabricantes de vagones de carga OVK. Por su específica producción, no serían competidores de TMH pero aportarían al mercado local un necesitado componente de tracción y carga multipropósito.
Las posibilidades de cooperación argentino-rusa en materia de transporte no se agotan con el tema ferroviario. En breve visitarán nuestro país directivos de un importante grupo de construcción naval, con un principal desarrollo en la producción de embarcaciones de transporte fluvial. Apuntan a la cooperación para la provisión de barcazas, remolcadores y cargueros destinados a la Hidrovía del río Paraná, lo que permitiría un importante aporte al tráfico comercial fluvial del Mercosur, ahora limitado por calados, carencia de bodegas y déficits portuarios.
En este último sector, el de los puertos, el Gazprombank, uno de los tres bancos más importantes de Rusia, participa con una financiación cercana a los US$ 200 millones en el proyecto de construcción del puerto multipropósito de Ramallo, en la provincia de Buenos Aires. Sorteados ya los obstáculos burocráticos de códigos, con el acuerdo logrado entre la intendencia de Ramallo y el gobierno provincial, es dable confiar en que este proyecto que ya va para dos años de espera, pueda comenzar a desarrollarse. Importantes actores de la agroindustria argentina aguardan esta obra para poder operar con exportación desde el nuevo puerto. Al mismo tiempo, grandes empresas rusas como “Fosagro”, líder mundial en la producción de fertilizantes, ya han expresado su intención de establecer canales operativos con Ramallo.
> Energía
Donde también se registran importantes movimientos es en el campo energético. Un factor muy significativo después del frustrante proceso de adjudicación de la licitación para construir la central Chihuido en Neuquén a una UTE liderada por Helport, la constructora de Eduardo Eurnekián, donde la rusa INTER RAO, brazo internacional del monopolio de generación eléctrica rusa RAO EES, fungió como “proveedor designado” (¿?) y el banco VEB ruso (Banco de Desarrollo y Economía Exterior) financiaba hasta US$ 2.000 millones. La licitación se adjudicó a la UTE pero se destruyó debido a la increíble y grosera desinteligencia en los términos, plazos y montos de la financiación entre ambos gobiernos. Ahora INTER RAO ha vuelto a la carga con su subsidiaria ENEL Green Power. Esta energética “limpia” constituyó filial en la Argentina y acaba de ganar una licitación por la que invertirá cerca de US$ 130 millones en la construcción del parque eólico Pampa, su primera obra en nuestro país, en Chubut, con una potencia de 100 Mwt. La puesta en marcha de la obra está planeada para el 1er. semestre de 2020 y cuando esté funcionando a pleno podrá elaborar unos 500 Gwt al año.
El italiano Antonio Cammisecra, director para todas las América de ENEL, calificó esta adjudicación como “un paso importante en la dirección indicada para lograr el esencial aumento de la energía verde en la estructura de la generación total en la Argentina. Esto además brinda la posibilidad de invertir en los recursos renovables de los que es rico el país, para lograr un ulterior y consolidado crecimiento”.
En la Argentina ENEL opera plantas de generación térmica e hídrica con una potencia instalada del orden de los 4,5 Gw y sirve a unos 2,5 millones de clientes en Buenos Aires.
Donde comienzan a registrarse movimientos sumamente interesantes es en el sector de los hidrocarburos. Por fin, después de largos años de negociaciones, idas y venidas, desmentidas y firmas de protocolos de intención, el gigante Gazprom parece que finalmente firmará un convenio con YPF para la explotación del yacimiento “Estación Fernández Oro”, el de mayor producción gasífera en la provincia de Río Negro. Así lo anunció Shakarbek Osmonov, director de la representación de la compañía rusa en Brasil. Según lo informó al newsletter “Gazprom”, ahora se definen las condiciones de conclusión del acuerdo. Está terminada la evaluación técnica y económica del proyecto. El yacimiento permitirá extraer lo que se conoce como “thight gas”, un gas que se encuentra “entrampado” en areniscas profundas, a diferencia del “shale” de Vaca Muerta, que se extrae de rocas bituminosas y esquistos.
La extracción de “thight gas” de los grandes yacimientos rionegrinos es bastante menos costosa que el fracking en Vaca Muerta, lo que lo convierte en un muy interesante desarrollo para el gigante ruso, ya firmemente posicionado en Bolivia y en Brasil.
Otro gigante ruso del sector, Transneft, un monopolio que controla unos 90.000 km de red de ductos en Rusia y sus extensiones a Europa Occidental y a Asia, ha destinado a su filial Diascan para trabajar en la Argentina y en toda la región del Mercosur. La subsidiaria es la principal prestadora mundial de servicios de diagnóstico y escaneo (de allí su nombre) de ductos, detectando con sofisticada tecnología los defectos, desviaciones y fallas de los mismos. En la Argentina, aliada con la empresa neuquina BM Inspecciones, ya ha hecho su presentación en la exposición AO&G 2017, anunciándose como una importante competidora de la germano-holandesa Rozen. Las más importantes petroleras de la región ya han establecido contacto y se desarrollan los primeros estudios de técnica y mercado.
> Trabas
Esta imagen “rosa” de las posibilidades de negocio entre ambos países se da de patadas con algunas trabas burocráticas y ciertas desinteligencias o ignorancias que impiden el flujo de negocios argentinos hacia Rusia.
El caso más evidente es el de la exportación de embriones. Rusia tiene un problema irresuelto con el incremento del ganado vacuno. Ya se convirtió en principal exportadora mundial de carne aviar y en 4ta. en materia de porcinos. Nuestros avances en materia de biotecnología nos colocan en las mejores condiciones para intervenir en ese problema y, en asociación con las grandes empresas agroindustriales rusas, convertirnos en principales proveedores de semen y embriones y, con ello, hacer de Rusia una de las principales productoras y exportadoras europeas y asiáticas de carne vacuna, con la participación de empresas argentinas. La traba se encuentra en la carencia de un complemento al protocolo sanitario vigente entre SENASA y el Servicio Federal de Control Veterinario y Fitosanitario de Rusia. ¡Vaya uno a saber las recónditas razones por las que año tras año se difiere la firma de este convenio!
Importantes empresas rusas agroindustriales intentaron en la Argentina ponerse de acuerdo con nuestros principales sojeros para transferir tecnología a su país y desarrollar allí cultivos y producciones que les permitieran cubrir las necesidades de alimento balanceado para sus aves y cerdos. El mercado ruso necesita importar anualmente casi 3 millones de toneladas. Incluso propusieron a sus interlocutores argentinos ocupar una ventana de importación entre abril y octubre, cuando no llega la soja de otros mercados como el norteamericano. Sin embargo, todavía no se ha acordado qué tipo de soja transgénica puede ser aceptado por las autoridades rusas, tal como ocurrió entre Rusia y otros países e incluso con grandes empresas como Monsanto y BASF.
Pero también hay que señalar que la lentísima marcha de los acuerdos con Gazprom, iniciados con un protocolo firmado en abril de 2015 por Miguel Galuccio, entonces presidente de YPF y actual CEO de una floreciente petrolera privada mexicana, y su colega ruso Alexéi Miller, se debe a dos factores primordiales que lejos están de concertarse: mientras YPF opera básicamente en el mercado “spot”, es decir con escasas previsiones a futuro, Gazprom básicamente trabaja con planes y programas a mediano y largo plazo. Además, la empresa rusa extrae y elabora casi exclusivamente gas convencional (y su subsidiaria petrolera Gazpromneft sólo opera con crudo convencional) por lo que desde un principio había declarado que no se ocuparía de Vaca Muerta. Todavía no se conoce cómo se resolverán estos dos dilemas.
No se ha logrado instrumentar un mecanismo interbancario que permita la mejor instrumentación del necesario flujo financiero entre ambos países. Hace ya varios años que el Gazprombank viene lidiando para regular relaciones con alguna entidad financiera sólida en la Argentina. No hubo suerte. No es el único. Antes, el poderosísimo Banco de Ahorro ruso lo intentó con el Banco Provincia de Buenos Aires. Dejamos caer un hermoso acuerdo entre bancos centrales, firmado en 1996 en Moscú por Roque Fernández y Tatiana Paramónova, que abría la puerta para cuentas cruzadas, operaciones compensadas, cuentas corresponsales, líneas de crédito, seguros de preexportación, etc., etc., etc… Luego se firmó otro memo entre el BICE y el Eximbank ruso que duerme el sueño de los justos ignotos en algún polvoriento cajón de 25 de Mayo al 500. En épocas pretéritas, durante aquellas fantásticas balanzas de US$ 5.000 millones, el Banco de Desarrollo y Relaciones Económicas Internacionales tuvo incluso su representante en Buenos Aires. También lo dejamos caer.
> Augurios
El encantador e ingenuo entusiasmo de algunos funcionarios había propuesto convocar estas reuniones de la “Comisión Mixta” cada año en lugar del estipulado plazo bianual. No se logró… Pero ¿de qué vamos a admirarnos si en esta “Comisión Mixta”, creada en 1974, en su secretariado binacional nunca fue cubierta la plaza argentina? Mientras los rusos tienen su correspondiente estructura, que funciona permanentemente y prepara las propuestas a lo largo de todo el interregno entre reuniones plenarias, nosotros revoleamos la moneda para ver quién le toca atender el tema.
Así pues, llevado por mi receloso pesimismo, avizoro para la inminente “Comisión Mixta” un escenario similar al de los anteriores plenarios: fatigosa y multitudinaria reunión donde algún trasnochado funcionario lee su informe mientras una retahíla de señores de traje y corbata reposan adormilados en una especie de semipenumbra y planean degustaciones de vinos o de vodkas, asistencias a espectáculos vernáculos sanctos y de los otros... , o meritorios recorridos por parques, museos o atracciones naturales.
Quizá sea hora de preparar y ejecutar el gran salto al pasado y volver a los cinco mil millones anuales. Quizá sea hora de darle paso a quienes realmente dominan los mercados de ambos países y están en condiciones de desmalezar el camino. Quizá sea hora de preguntarse para qué queremos a Rusia y para qué nos quiere Rusia. A lo mejor, de esa forma, logremos por fin asegurarnos relaciones económicas y comerciales de gran porte entre ambos países y una estructura de vínculo estratégico a mediano y largo plazo. A ver si de una buena vez demostramos que aquel viejo postulado sobre las irremediables e inmejorables relaciones mutuas argentino-rusas tiene su costado práctico.
Recuerdo lo que decía un pintoresco pero contundente primer ministro postsoviético, Víktor Chernomyrdin: “Queríamos hacerlo mejor, pero salió como siempre”… Esperemos que no se convierta en una aburrida premonición.