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Tras las piñas, Cambiemos se apura pero algunos gobernadores se borran

Ayer (12/12) en una reunión escandalosa de la Comisión de Previsión Social de la Cámara de Diputados donde hubo gritos, golpes y forcejeos, hubo dictamen del polémico proyecto de reforma previsional. Cambiemos, apelando a los viejos malos modos del kirchnerismo, consiguió la mayoría del comité asesor y pasó el dictamen a la firma antes de que terminen escucharse a todos los oradores. Pero el problema está en el recinto donde Cambiemos necesita del apoyo de los gobernadores para convencer a sus diputados y aprobarla reforma. Hoy los números son muy ajustados aunque el oficialismo apura la sesión.

Cambiemos terminó apelando ayer (12/12) a los malos modos del kirchnerismo para apurar la reforma previsional, al pasar a la firma el dictamen que avala el proyecto aprobado por el Senado antes de escuchar a todos los oradores. Luego, se puso a hacer cuentas para la sanción en el recinto, incluso imaginando poder adelantar la sesión prevista para la semana que viene (una vez que se hayan cumplido los 7 días reglamentos de la emisión de dictamen para llevarlo a su debate en el pleno) a este jueves (14/12), lo que demostraría que tienen el apoyo suficiente de la oposición para abrir una sesión especial y sancionar la iniciativa.

Cambiemos necesita unos 30 diputados aproximadamente para tener mayoría, aún después del recambio legislativo que les permitió aumentar su cantidad de bancas. Sigue necesitando del peronista. Ya el massismo le dio la espalda a la reforma, entonces necesita de los gobernadores, los mismos que permitieron que la reforma se apruebe en el Senado. Pero en Diputados su peso es relativo y obliga a cuentas más finas.

Hay un primer indicio y está en quiénes firmaron ayer el dictamen oficialista: Norma Abdala de Matarazzo (Santiago del Estero); José Orellana (Tucumán), Jorge Franco (Misiones), Martín Llaryora y Paulo Cassinerio (Córdoba) y Juan Mosqueda (Chaco).

En total, de los 80 integrantes de las comisiones de Presupuesto y Previsional, hubo 40 firmas al dictamen oficialista. Cuatro firmas vinieron del flamente interbloque Argentina Federal. Los diputados nombrados son los que obedecen a los gobernadores Juan Manzur (Tucumán), Hugo Passalaqua (Misiones), Juan Schiaretti (Córdoba) y Domingo Peppo (Chaco).

Lo que le preocupa a Cambiemos son los gobernadores que callan como Urtubey, Bordet, Uñac y Verna cuyos legisladores dicen que no estuvieron en la reunión escandalosa de ayer.

Incluso algunos de los diputados que responden a esos cuatro mandatarios provinciales ya habrían avisado que no apoyarán la reforma.

Y ya se descuenta que del interbloque Federal votarán en contra los diputados que no tienen gobernadores a quienes dar cuentas como el extitular de la Anses Diego Bossio, el randazzista Eduardo "Bali" Bucca, Alberto Roberti, Oscar Macías y José Martiarena.

Según las cuentas que hicieron en el Interbloque Cambiemos, sólo necesitan 23 aliados para abrir la sesión especial y aprobar la reforma y dicen tenerlos, pero algunos de los ‘contabilizados’ están agarrados con alfileres y además el número es muy justo para arriesgarse en el recinto, aunque no sería la primera vez que el oficialismo parlamentario corre riesgos que ya se ha demostrado que a veces terminaron mal.

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