Solo estamos describiendo el progreso de la deuda interna, si a eso le sumamos que se debe el 60% del PBI, es decir, se debe al exterior el 60% de lo que produce Argentina en su conjunto. Y sobre las Lebacs necesitamos anualmente US$ 25.000 millones adicionales para pagar los intereses (déficit cuasifiscal).
Entonces para la pregunta que nos hicimos existen 3 respuestas posibles, y no porque se nos ocurran, sino porque no existen mas que tres desde que el mundo es mundo.
A. Crecer sostenidamente durante un plazo no menor a 5 años a tasas superiores al 4.5% anual.
B. Realizar una devaluación no menor al 100% y licuar gran parte de lo que se debe para corregir la distorsión gasto público vs ingresos, como se ha hecho de manera constante en nuestro país.
C. Anunciar un nuevo Default de deuda, que puede tener variantes, es decir un no pago interno de las Lebacs canjeándolas por un bono estilo Plan Bonex 1989. O un Default total que sería algo absolutamente descabellado.
¿Quién en su sano juicio no optaría por la opción A? Hasta la izquierda mas retrógrada lo haría, el problema es el "cómo lograrlo" con la descripción a grandes rasgos de la realidad económica por la que atravesamos:
¿Con un retoque tributario, donde un día le subimos impuestos a los vinos y al día siguiente se los quitamos?
¿Con cobrarle impuestos al que blanqueó, la trajo y luego le prestó al Estado una renta por la utilidad, que siempre está en discusión, la inflación se la puede comer?
¿Con una reforma laboral que no mete el bisturí hasta el fondo, sino que sólo corta la epidermis, cuando la infección está muy adentro?
Con un gasto público que crece, aunque declaren creativa y contablemente otra cosa...?
Y la lista podría seguir indefinidamente, pero algunas empresas antes de terminar de leerlas ya toman decisiones, Coca-Cola anunció que suspende una inversión de US$ 1.000 millones.
Un banco multinacional suspende el otorgamiento de créditos UVA, sabe que la inflación no está, ni lo estará lo suficientemente controlada para que estos créditos no terminen en una dramática situación para el tomador.
(N. de la R.: Leer el siguiente contenido que distribuyó la BBC sobre los 10 países con mayor inflación en el mundo).
La opción B la conocemos todos, devaluar, suben las tasas, devaluar, vuelven a subir las tasas, se necesita emitir, y el círculo vicioso se espiraliza poniéndonos a las puertas de una nueva hiperinflación.
Salvo que la devaluación la realice el Gobierno en forma de shock, en un año no electoral y durante la temporada de verano, donde la población está siempre un poco mas distraída y conjuntamente con la moneda se tomen algunas medidas tendientes a contener las expectativas de inflación y/o mayor devaluación posterior, por ejemplo no emitiendo, y ahora copn las deudas licuadas, tomar la decisión en serio de bajar el gasto.
La opción C por sí sola no lograría nada mas que ganar tiempo y generar un malhumor general, pero si se hace en un año no electoral, el tiempo hace que las cosas se olviden.
Lamentablemente no se inventaron mas alternativas para corregir la realidad descripta objetivamente en el primer párrafo.
Y para llegar al 2019, terminar el mandato, y no vivir una nueva experiencia como los anteriores gobiernos no peronistas, alguna decisión se tendrá que tomar y rápido.
En términos de mercado, en nuestras ultimas 3 editoriales fuimos más que claros, las puede leer y/o releer aquí.
Si decimos dónde entendemos que termina este proceso de baja no nos van a creer, o mejor dicho no nos van a querer creer.
Entonces, lector, de Ud. depende. Esperamos sepa tomar sabias decisiones.