"Los cambios físicos al paisaje del tráfico salvan vidas -tanto en actos explícitos de terror, como en las matanzas mundanas que los autos infligen cada día", escribió Liss.
En el caso concreto del atentado reciente, el conductor del camión se metió en un corredor que tenía una capa nominal de protección, explica CityLab: era una ciclovía. Se llama Hudson River Greenway y es la ciclovía más concurrida del país. Forma parte del Manhattan Waterfront Greenway, un circuito de más de 50 kilómtros que va por alrededor de la isla de Manhattan. Está separada del tráfico automotor y las secciones peatonales también están separadas de las ciclistas.
La Hudson River Greenway se encuentra localizada a orillas del nivel del Río Hudson, a excepción por donde está el puente George Washington donde se eleva un poco, aproximadamente 50 metros, explica Wikipedia. La ciclovía está separada del tráfico automor por una parcela de concreto con plantas y filas de árboles. CityLab explica que algunos vehículos motores como autos de policía o camiones de basura, a menudo violan la división. Durante años la comunidad ciclista ha pedido protecciones adicionales.
Justin Davidson de NYMag considera que si bien no se puede "convertir a toda Nueva York en una ciudad a pruebas de locos", la ciudad "podría hacer un trabajo mucho mejor en salvaguardar los lugares donde se agrupan ciclistas y peatones." El atentado, claramente "un ataque a los ciclistas y los peatones", era "eminentemente evitable", afirma.
"Las armas de Sayfullo Saipov eran falsas, pero su camión era real, y lo usó para manejar cuadra por cuadra, sin impedimentos del tráfico automotor, libre de atropellar a las bicis de la ciudad y sus ciclistas. Pudo hacerlo porque este supuestamente 'protegido' carril de bicicletas... no lo está. Los trabajadores sanitarios y las cuadrillas de construcción de rutas acceden al camino a través de aberturas que son, bueno, lo suficientemente anchas como para que un camión pueda entrar."
La solución concreta, según Davidson, sería filas de pilotes de acero, ubicados en sitios estratégicos y que se puedan desarmar rápidamente si fuera necesario. De hecho, cuando en mayo Richard Rojas avanzó con su auto sobre Times Square, terminó empalándolo contra pilotes de este tipo que estaban colocados alrededor de la plaza peatonal. Si hubiese habido más de estos instalados, nunca hubiese logrado siquira abatir a una docena de personas y asesinar a Alyssa Elsman, de 18 años, afirma Davidson.
Con tantos ataques vehículares robándose vidas en los últimos meses, se vuelve una necesidad imperiosa colocar estos pilotes de manera urgente.
"Cuando los terroristas utilizan armas para asesinar, el debate público gira hacia el control de armas (sin efectos, debe decirse) -en otras palabras, cómo conseguir que las armas estén fuera del alcance de los que podrían atacar-. Los ataques vehiculares deberían tener una respuesta del mismo tipo: los autos y los camiones deberían ser mantenidos fuera de sitios donde pueden hacer tanto daño", escribió Liss.