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La regla Taylor develará el enigma del dólar

Viento norte, lluvia trae, es un antiguo dicho que se utiliza en el campo y a la City, que venía sin paraguas tras la rotunda victoria infringida al populismo el domingo en las urnas, se le empaparon las pizarras con la cotización del dólar, que trepó a un punto más alto aún que el alcanzado en las PASO de agosto cuando se temió que arrasaría el huracán CFK. Federico Sturzenegger subió la tasa y, cuando parecía “posta” las Lebacs llevarían la batuta de un nuevo trade carry ciclístico en los mercados, el banco europeo prendió la aspiradora y, desde el otro lado del Atlántico, cobró cuerpo y dimensión la regla Taylor que los operadores deberán memorizar si quieren adivinar qué va a pasar con el dólar. El septuagenario economista de Stanford se recorta como el candidato de Donald Trump para asumir como titular de la Reserva Federal, y su fórmula mágica r = r* + [0.5 (PIBe – PIBt) + 0.5 (ie – it)], haría saltar la tasa para los fondos federales desde la franja de 1% a 1.25% al 3,74%. La regla monetaria y la rebaja de impuestos a las empresas que preanuncia pasarían el croupier a las plazas financieras, incluida la nuestra, con lo que la verde divisa retomaría el rol central en el concierto global.

Y el dólar se fue de nuevo para arriba, además, contra todos los pronósticos poselectorales que lo condenaban al ostracismo en un subibaja con la tasa de referencia que fija el Banco Central que el mismo lunes fue aumentada al 27,75%  desde un previo de 26,25%, nivel que no se modificaba desde abril, a partir de lo cual los operadores reforzaron la toma de ganancias.

A la vez volvió a posicionar a las Lebacs como vedettes del carry trade que supuestamente recomenzaría en la City.

Hoy, viernes 27/10, la cotización del verde subió por 2do día consecutivo, con lo que concluyó la semana 53 centavos arriba respecto del viernes previo a los comicios, a $ 17,85 tras tocar los $ 17,90 el Banco Nación (BNA), con el blue operando 6 centavos por encima de los $ 18. El volumen negociado en el segmento de contado fue de u$s 751,439 millones.

Los analistas se habían mostrado sorprendidos el martes cuando el BCRA subió 150 puntos básicos a la tasa de referencia y luego acomodó las tasas de Lebac en consecuencia pero además, restringió las condiciones de liquidez para fin de año. Todo parecía indicar que el aumento de la tasa en pesos, sumado a la reciente victoria oficialista en las elecciones legislativas, serían factores bajistas para la divisa estadounidense.

Y el arranque de la semana parecía confirmarlo: la paridad cayó primero a $ 17,66  y repitió el retroceso en las jornadas siguientes, para rebotar el miércoles y tomar el rumbo ascendente.

A los proveedores de imput en la City tal vez no les habían llegado indicios de que la divisa estadounidense ganaría terreno a nivel global, y que, como consecuencia, más allá de globos multicolores y slogans de campaña aun flotando, el peso argentino retrocedería como una moneda latinoamericana más. El real brasileño había perdido 1,90% frente al dólar, el peso mexicano 0,86%, el peso colombiano 0,55%, el peso chileno 0,54% y el sol peruano 0,19%. Y el $AR acompañó esta tendencia, con la 2da mayor caída de la región, casi 1%, porcentaje que en la rueda de hoy se amplió, con lo que la cotización fue a parar a su nivel más alto desde la intervención oficial previa a las elecciones primarias de agosto.

En realidad, rompió el fuego el Banco Central Europeo (BCE), tal como preveía la mayoría de los inversores, cuando anunció que empezaría a achicar el estímulo monetario reduciendo de u$s 60.000 millones a u$s 30.000 millones sus compras de activos conforme a su programa de flexibilización cuantitativa, también conocido como quantitative easing (QE), iniciado en 2015.

Antes de dejar la presidencia de la Reserva Federal de Estados Unidos, Janet Yellen ha preferido siempre el gradualismo en la aplicación de la política monetaria, aunque se cuestiona que haya significado dejar de lado una herramienta como es, justamente, la tasa de interés.

El mandatario Donald Trump ha venido sondeando a posibles reemplazantes de Yellen al frente de la Fed.

Entrevistó el miércoles a Taylor, de 70 años, en compañía de su jefe de Gabinete John Kelly, dijo una de las fuentes citadas por Bloomberg. El veterano economista cumple con muchos de los requisitos que buscan los funcionarios de la Casa Blanca: formó parte del Consejo de Asesores Económicos bajo tres presidentes y fue asesor de campañas presidenciales de George W. Bush y John McCain. También fue subsecretario del Tesoro para Asuntos Internacionales de 2001 a 2005.

Según la agencia, el candidato le causó una gran impresión y, en consecuencia, lo ve más cercano a ocupar el cargo. Taylor sedujo al Presidente con una regla que inventó, y data de 1991, que haría saltar la tasa para los fondos federales al 3,74% desde la franja de 1% a 1.25% a la que apunta hoy la Fed.

Este dato contrasta con declaraciones de Trump, como las que formuló en julio al diario The Wall Street Journal, donde dijo que le gustaría ‘ver que las tasas se mantuvieran bajas‘, pero lo cierto es que el otro aspirante, que era el exgobernador de la Junta del Banco Central, Kevin Warsh, perdió puntos dentro de la Casa Blanca.

Los especialistas globales se pusieron a hurgar archivos en busca de la famosa regla, que lleva el nombre del economista de Stanford, a la que se recuerda porque aboga por un interés que, si se aplicara hoy, significaría elevarla más de dos puntos.

Para auscultar qué puede llegar a pasar con la política monetaria que ejecute Trump, habría que descular esta fórmula: r = r* + [0.5 (PIBe – PIBt) + 0.5 (ie – it)], donde r = tipo de interés objetivo; r* =  tipo de interés neutral (normalmente 2%); PIBe = PIB esperado; PIBt = Tendencia del PIB a largo plazo; ie = tasa de inflación esperada, y it= tasa de inflación neutral (normalmente 2%).

La traducción que hacen los entendidos es que la divisa base debería apreciarse si se produce un aumento de:

- La estimación del mercado del valor del cambio de equilibrio de largo plazo;

-Tipo de interés neutral de la autoridad monetaria de la divisa base respecto de la moneda precio.

-Gap de inflación de la zona económica de la divisa base respecto al de la divisa precio.

-El output gap de la zona económica de la divisa base respecto al de la divisa precio.

-Un descenso en la prima de riesgo de los activos denominados en la divisa base respecto a la prima de riesgo de los activos denominados en divisa precio.

El consenso es que, como la Fed debe entrar en proceso de recuperar la tasa, podría llegar al 3% y, por encima de ese nivel, se comenzaría a poner en riesgo la salud del mercado a nivel general.

Una de las cuestiones a develar es la reforma impositiva en USA, que podría hacer que la carga impositiva a las empresas baje de 35 a 20 %, lo cual atraerá el retorno de un flujo de capitales, que si bien aún no se concretó, ha determinado una importante especulación sobre el impacto que tendrá.

Los bonos en riesgo

En declaraciones a El Cronista Comercial, la ex vicepresidenta de Deutsche Bank en Argentina entre 2006 y 2017 y actualmente senior trader de Grupo SBS, María Laura Segura, señala que el riesgo que enfrentan los activos locales en este contexto es que en un lapso razonable no se hayan logrado implementar soluciones y obtener resultados en los frentes sensibles de la economía.

Probablemente la tasa de interés se mantenga alta en la medida en que la inflación no tenga un sendero bajista más agresivo y, mientras eso no ocurra, el peso seguirá con tendencia a apreciarse, afirmó.

La expectativa sería consolidar el proceso de reducción de la inflación para los años que vienen, y si bien es super positiva la baja del último año y medio, pero sigue siendo muy elevada en comparación con la de países similares.

Otro de los frentes sensibles sobre el que alerta la ejecutiva es el de las cuentas fiscales y, en ese sentido, sostiene que es un riesgo si no se logra avanzar en una reducción del déficit fiscal de forma tal de llegar a un claro mejoramiento sostenible en el mediano plazo.

Finalmente, avizora como factor clave los resultados que se obtengan de la reforma impositiva que se viene para los próximos meses. Dependiendo el formato que tenga, podría terminar afectando el funcionamiento del mercado de capitales local.

El analista Agustín Bahl escribió en la view que distribuye que esta semana el mercado recibió información relevante vinculada a la política monetaria del BCRA y la situación fiscal del Sector Público Nacional, y que, más allá de los indicadores que puedan utilizar los organismos multilaterales de crédito, donde se va a observar una baja en términos reales del déficit primario, lo cierto es que el déficit financiero acumulado en los primeros 3 trimestres del año se incrementó en un 26%, por encima de la inflación de los últimos 12 meses.

Esto implica que el sector público nacional cuenta con grandes limitaciones para reducir su rojo (más allá de su composición), ya que la disminución del déficit primario vía baja de subsidios se compensa con el incremento de intereses generado por la normalización financiera de Argentina (acuerdo con holdouts) y por la emisión de nueva deuda.

La reducción en términos reales del déficit financiero solo se podrá sustanciar en un escenario de crecimiento económico que genere incrementos en la recaudación mensual por encima de la inflación.

Dicho dato debe ser observado con mayor atención por parte de los agentes económicos para evaluar la viabilidad del plan económico.

Una situación similar ocurre con el BCRA. Si bien la emisión espuria para financiar al Tesoro mediante transferencia de utilidades o adelantos transitorios disminuye en términos reales, es compensada por la compra de dólares para liquidar el producido de la colocación de deuda por parte del Tesoro. Mejora la "calidad" de la emisión, pero en términos concretos el BCRA sigue debiendo realizar un esfuerzo para esterilizar dicha emisión.

El escenario que viene es de tasas altas por un tiempo más prolongado que lo que anticipa para mantener en baja las expectativas inflacionarias, ralentizando el dinamismo económico exhibido en los últimos 2 trimestres.

Finalmente el foco estará puesto en las reformas prometidas por el oficialismo ya que es la única fuente de crecimiento genuino (vía menor cantidad de regulaciones y mayor liberalización económica) que puede permitir incrementos de la recaudación que disminuyan los niveles de emisión del BCRA y, por ende, generen una baja en la tasa de interés sin que repercuta en el índice de precios.

El mercado de acciones se hizo eco de los resultados políticos. El mercado ha sido y sigue siendo reactivo a lo que pasa en el espectro político, especialmente el de las acciones de las compañías cotizantes. Por caso, reaccionó positivamente con fuertes subas a la performance del oficialismo en las elecciones de medio término que tuvieron lugar durante el fin de semana.

En rigor, esa reacción se debió, en gran medida, a que las encuestas no pudieron anticipar un resultado tan amplio (más del 40% de los votos a nivel país quedaron del lado del Gobierno en las urnas) lo que constituye un fuerte respaldo político a las intenciones del Gobierno de llevar a cabo la discusión por las reformas.

En ese contexto, para Joaquín Marque, analista de MT Capital, el fuerte aumento de la tasa de referencia del BCRA fue una señal que ratifica la decisión de luchar contra la inflación, aunque, no obstante, podría generar un escenario de atraso cambiario y potencialmente desafía la reactivación económica: “Se entiende entonces por qué los inversores estarán atentos a las reformas que propondrá el Gobierno en materia fiscal, laboral y tributaria”, sostuvo.

Como fuere, la decisión del Banco Central auspició recortes hacia mediados de esta semana, que le pusieron un tope a una racha de cuatro jornadas consecutivas con subas.

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