Pero Rusia quiere competir con China. No por las tarifas de energía eléctrica sino por la legislación aún no regulada.
La agencia Bloomberg comenta el caso de un personaje que ha montado centros de 'minado' de criptomonedas en Moscú, básicamente ether, que cotiza en la actualidad a US$ 320 la unidad, aunque este precio es de gran volatilidad en mercados que aún no cuentan con la liquidez suficiente para afrontar grandes operaciones.
Aunque el banco central de Rusia y el Gobierno no se han mostrando muy cómodos con la irrupción de estas criptodivisas, aún no se han tomado medidas concretas contra el comercio de las mismas y la 'minería'.
El presidente ruso Vladimir Putin ha reclamado, en reunión con altos funcionarios financieros, regular las criptomonedas, advirtiendo sobre los "riesgos serios" que conllevan. El Ministerio de Finanzas propuso permitir la 'minería' sólo a empresas y empresarios privados que se registren con el gobierno para reducir el riesgo de lavado de dinero, pero aún no se ha tomado una decisión oficial al respecto.
Rusia cuenta con unas 50.000 viviendas con procesadores gráficos para minar criptodivisas. Estos mineros se han gastado en promedio unos US$ 2.000 para adquirir los equipos necesarios para minar divisas digitales, luego aparte está el coste de la electricidad.
Unos 1.000 negocios se dedican sólo a minar divisas digitales, aprovechando la falta de regulación. Los rusos que viven gracias este negocio es cada vez más relevante, por lo que no resulta sencillo para el gobierno tomar ciertas medidas sin crear descontento.
La electricidad es unos de las herramientas más importantes (supone el 60% del gasto) para minar bitcoins y sobre todo el input que suele marcar la diferencia entre una extracción de bitcoin rentable o no.