"Para el dueño de la estación de servicio, el gran beneficio es la reducción del gasto en transporte del dinero en efectivo, que podrá usar para cargar los cajeros. Con los escasos márgenes que tienen las estaciones de servicio, ese costo es prohibitivo e impacta en la rentabilidad del negocio. Un segundo beneficio es la mejora en el servicio al cliente", explicó Carlos Pessi, presidente de la AOYPF.
Adicionalmente, el dinero depositado por los estacioneros en los cajeros podrá ser acreditado de modo directo en la cuenta del proveedor (YPF), lo que permitirá evitar el pago del impuesto al cheque.
En cuanto al costo de los cajeros, el gerente de Proyectos Especiales de Link, Oscar Castellano, precisó "se redujo el último año desde US$11.000 a US$7500 (unos $ 135.000)", mientras que estimó que "el ahorro mensual en traslado de caudales será de $ 18.000".
La nueva red comenzó a ser instalada como prueba piloto desde mayo en siete estaciones de la Capital Federal y el Gran Buenos Aires, donde algunas ya superaron las 4000 transacciones por mes. Hasta el momento hay 35 cajeros instalados o prontos a inaugurarse en los que funcionan todas las tarjetas de todos los bancos. Por ahora, todos operan bajo la modalidad "Cajero Express" pero el plan de AOYPF es llegar a las 70 terminales antes de fin de año, entre las que se sumarán cajeros con marca propia.
Para fin de 2018, en tanto, la meta es alcanzar los 200 aparatos instalados.