Respecto a las obras para llegar a eso, Moccia resaltó la inversión en la flota. "Tenemos dos líneas completamente con aires acondicionado, la H y la A. En la D, B y la C estamos agregando. La única que no tiene es la línea E". También resaltó que cinco de las seis línea de subte ya tienen una frecuencia de 3 minutos.
Sobre la extención de la red, el funcionario resaltó que habrá una nueva estación de la línea H, en la Facultad de Derecho y el nuevo Centro de Convenciones, entre Pueyrredón y Figueroa Alcorta. Actualmente termina en las Heras y Pueyrredon. Se terminará en marzo próximo y estará en funcionaminto en mayo 2018
Otra línea que se extenderá será la E, quizá la más postergada de toda la red. Para el verano de 2019 estarán en funcionamieto tres nuevas estaciones para que llegue a Retiro. "Están en construcción, aunque no en obra civil sino en señales, rieles, electricidad, ascensores. También agregamos trenes para que mejore la frecuencia. La E tiene los coches más antiguos de la flota, por eso pasamos algunos de la A y D, previo a la revisión correspondiente. Progresivamente, iremos sacando los trenes viejos".
Moccia también resaltó que no preven extender la red de subte a los barrios donde hoy no llega, sino reforzar lo que ya existe. "El subte es el medio de transporte más utilizado en zonas de alta densidad. Por eso la próxima línea será la F, entre la H y la C, por Entre Ríos-Callao. Comenzará en Constitución, Entre Ríos, bajará por Callao hasta Las Heras y terminará en Plaza Italia. Para tener una idea, la línea H mueve 150 personas diarias, el doble que la E".
A principios de mayo, el Ministerio de Desarrollo Urbano y Transporte envió a la Legislatura porteña un proyecto para llamar a una licitación pública internacional que defina qué empresa concesionará el servicio del subte durante los próximos 12 años. Desde el Gobierno porteño se muestran ansiosos por atraer firmas europeas y latinoamericanas, lo que implicaría el fin de la empresa Metrovías, que regula el servicio del subterráneo desde 1994.
Sin embargo, un proceso así demandará varios meses por los plazos legales que deben cumplirse para aprobar los pliegos, abrir la convocatoria y adjudicarla. Por ende, el oficialismo prevé que no llegará con el tiempo para concretar la nueva licitación y en ese sentido buscará prorrogar por 6 meses más el contrato con Metrovías, que vence en diciembre.
"Metrovías acompañó este crecimiento de calidad de servicio y volumen de pasajeros. El contrato actual es de mediados de los 90. Estamos evaluando sistemas de ciudades importantes de todo el mundo para traer los mejores elementos a Buenos Aires", se limitó a afirmar Moccia sobre el tema.
Por otro lado, esta semana trascendió que Isolux Corsán, la empresa española que ganó la licitación para construir el Paseo del Bajo, autopista subterránea que conectará la Illa con la Buenos Aires La Plata, puso en venta todos sus negocios en Argentina. La Ciudad, a través de AUSA, se hará cargo de la obra. Empresas que se adjudicaron otros tramos del mega proyecto podrían quedar al mando.
Sobre esto, Moccia afirmó que "Isolux no es el contratista, sino que compañias argentinas subsidiarias se encargan de la obra. Por lo tanto, el proyecto sigue en tiempo en forma. El accionista de las compañias que tiene el contrato está en proceso de venta. Queremos que esto no imapcte en obras que se están realizando en Argentina".
Respecto a la obras del Paseo del Bajo, el ministro sostuvo "son tres contratos, en trinchera y en superficie. La obra finalizará en otoño de 2019. Lo principal es que va a amigar a la Ciudad con el Puerto de Buenos Aires. En la actualidad, si intentás cruzar Perón y Madero, no lo podés hacer ni siquiera con el semáforo. Este proyecto nos saca del centro a todos los camiones, que hasta Retiro o al puerto tardan una hora. Prevemos que con el Paseo del Bajo lo harán en tres minutos, para conectar con el puerto o seguir por la Illia". También resaltó que generarán 6 hectareas de espacio verde y público para los porteños, para conectar Puerto Madero por con el centro.
Una ciudad "a escala humana", con mayor homogeneidad en alturas en las construcciones, la eliminación de disrupciones y la promoción de mixturas de usos que permitan evitar la delimitación de zonas o distritos hoy establecidos son algunas de las propuestas que el gobierno porteño plasmará en un proyecto de reforma de los actuales códigos de Planeamiento Urbano y de Edificación, que desde hace un año es debatido entre vecinos y expertos para definir la futura morfología de la Ciudad. Luego del proceso participativo que se lleva a cabo hace un año con especialistas y vecinos, llegará a la Legislatura el año que viene para su tratamiento en doble lectura.
Ya no se permitirán construcciones retiradas de la línea municipal, que generan distancia entre el peatón y las edificaciones. También buscan promover una ciudad policéntrica, para atraer comercios y servicios a los barrios y redirigir la circulación vehicular hacia avenidas, prioriza la movilidad peatonal y la creación de nuevos espacios verdes. Por el momento, la reforma se analiza en organismos como el Consejo del Plan Urbano Ambiental (Copua), la Sociedad Central de Arquitectos, el Foro de Desarrollo Urbano, antes de llegar al parlamento porteño.
"Los dos códigos actuales están diseñados para una ciudad sin conceptos de protección de ambiente ni movilidad urbana como tiene hoy Buenos Aires. Buscamos adaptarlos para que nos permita hacer algo más transparente, sin tanta interpretación. buscamos evitar cuestiones como que alguien compre cuatro parcelas y cronstruya una torren en medio de casas bajas", sotuvo Moccia y agregó finalmente "queremos dejar en claro que se puede construir en cada lugar, respetando la identidad barrial".