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Luis Moreno Ocampo tiene cuentas offshore

Según la red europea de periodismo de investigación hasta el momento pudo sostenerse que hubo una gran cantidad de sospechosos movimientos de cifras millonarias mediante el armado de una sofisticada ingeniería financiera. Por otro laso, Luis Moreno Ocampo es acusado de haber cobrado una suma de US$ 3 millones por parte de un empresario a quien debía investigar. Además, el hombre registró firmas en paraísos fiscales mientras trabajaba simultáneamente como funcionario de la Corte Penal Internacional.

El término offshore es frecuentemente utilizado en el ámbito financiero para referirse a empresas creadas en centros con un nivel impositivo muy bajo (paraísos fiscales), que generalmente se encuentran en islas. Estas empresas son usadas para ocultar el propietario o beneficiario de determinados bienes, por varios motivos y este tema engloba al ex fiscal de la Corte Penal Internacional de La Haya, Luis Moreno Ocampo.

Este hombre es un abogado argentino de 65 años quien se encargaba de seguir los reportes de crímenes contra la humanidad, al igual que la persecución y acusación ante la Corte Penal a los responsables de los mismos cuando ejercía el cargo de fiscal. Además, es una figura muy polémica por haber estado involucrado en la defensa del Padre Grassi (acusado de ejercer abuso sexual infantil y corrupción de menores).

Luis Moreno Ocampo efectúo diversas operaciones financieras con una cuenta en Suiza y tres sociedades registradas en paraísos fiscales.

Este viernes 29/09 diversas operaciones que fueron reveladas dan cuenta de que el abogado estaba detrás de la firma Forman Management, registrada en Panamá, mientras ejercía su cargo como fiscal de la Corte Internacional.

Los archivos analizados permitieron identificar que este hombre controlaba la offshore panameña Tain Bay. Como revelaron los Panamá Papers, los usuarios del mundo offshore utilizan testaferros y complejas estructuras para no dejar huellas.

Ocampo reconoció la existencia de las sociedades offshore Yemana Trading, Tain Bay y Lucia Enterprises (que involucraba a su mujer).

"Tenía que protegerme en un país [la Argentina] donde los bancos un día deciden llevarse su dinero. Así que tenía dinero fuera de Argentina", le dijo al diario español. Y agregó: "Mientras ocupaba el cargo, mi salario no era suficiente", afirmó Ocampo.

En 2012, el 15/10 luego de haberse distanciado dos meses de su puesto en la CPI , Moreno Ocampo recibió 50.000 euros en su cuenta del banco holandés Abn Amro. Al parecer el dinero provino de una cuenta en Suiza y el emisor inicial es Tain Bay, una empresa registrada en Panamá. En los meses siguientes, las transferencias con origen en Panamá y escala en Suiza se repetirían.

Elvira Bulygin, la mujer del fiscal, era una de las implicadas en los negocios sucios de su marido. Ella aparecía con la firma de Lucia Enterprises, con sede Belice quien en septiembre de 2012 recibió US$ 15.000 dólares por parte del abogado. Transparent Markets, una de las últimas empresas conocidas, tenía sede en Uruguay. Además, la pareja era accionista de Yemana Trading, registrada en las Islas Vírgenes Británicas y gestionada por Mossack Fonseca.

Por otro lado, Campos tuvo como cliente a Hassan Tatanaki, un magnate libio sospechado de haber colaborado con un criminal de guerra de ese país.

Como asesor de Tatanaki, Moreno Ocampo firmó un contrato de US$ 1 millón de dólares por año. La gravedad de la denuncia apunta a que el ex fiscal utilizó su red de influencias en la Corte Penal Internacional para favorecer a su polémico cliente.

El 14/05 de 2015, Moreno Ocampo presentó una nueva iniciativa llamada Justice First, promovida por el hombre que le hizo ganar tanto dinero,con el objetivo de poder conseguir la paz en una Libia en guerra tras la caída de Muamar el Gadafi (un militar político". Sin embargo, las aspiraciones del empresario libio eran otras: Moreno Ocampo tenía experiencia con Libia. En 2011, por pedido del Consejo de Seguridad de la ONU, investigó los crímenes de los primeros años del régimen de Gadafi. Este caso tenía como principal tarea poder acrecentar la figura de Ocampo y su labor como fiscal, pero la ejecución del dictador truncó la posibilidad de un juicio y terminó con las expectativas del abogado argentino.

Tatanaki (dueño de la petrolera Challenger Limited y propietario de canales de TV) logró que Moreno Ocampo gane un salario anual de 1 millón de euros. Mucho más que los alrededor de 150.000 euros netos anuales que cobraba en el Tribunal. Como parte del plan estratégico de Justice First, el propio Tatanaki se reunió con líderes tribales para trabajar en el camino del entendimiento, pero su afán no era sólo conciliador. Mientras manifestaba estar por encima de los partidos con Justice First, Tatanaki se relacionaba con el general Khalifah Haftar, líder de uno de las partes en conflicto, el Ejército Nacional Libio. Haftar había comenzado en 2014 la 'Operación Dignidad', en teoría una ofensiva contra el DAESH y otros grupos extremistas; en la práctica, un ataque a muchos otros partidos. Su actuación no tardó en causar problemas y la sucesora de Ocampo en el Tribunal, Fatou Bensouda, informó al Consejo de Seguridad de la ONU de su preocupación por la vulneración de los Derechos Humanos por parte del general.
 
 
Moreno Ocampo actuó en contra de los intereses de la Corte al defender a este  magnate petrolífero libio. El abogado habría utilizado su red personal en la organización en beneficio de su cliente y puso en riesgo la confidencialidad de las investigaciones del tribunal al que debe en gran parte su estatus.
 
Lo que llama mucho la atención es que Ocampo quiso excusarse de sus cuentas offshore diciendo que él y algunos de sus colegas han sufrido un “cyberattack” por el que se habrían obtenido cerca de 40.000 documentos confidenciales vinculados con su trabajo.  El ex fiscal afirma que han puesto en marcha una investigación para conocer la extensión exacta del ataque ilegal y quiénes lo perpetraron, y está en proceso de presentarse la denuncia en Londres.
 
Además, no olvidó destacar que es remarcable que este ataque a su persona coincide justo con el momento en el que empiezan a investigar a algunos gobiernos que prestaron apoyo financiero a grupos terroristas internacionales.
 
En relación a sus finanzas personales confiesa no tener clientes ni oficinas en el país, pero no niega que trabaje  off shore y que sus oficinas y cuentas reflejan eso.
 
El abogado tiene oficinas en New York y en Montevideo y viaja a diferentes partes del mundo para prestar su asesoramiento.
 
“Durante mi gestión cómo Fiscal de la Corte Penal Internacional tuve que usar parte de mis ahorros que también estaban en bancos "off shore" para enfrentar gastos por mantener una casa en La Haya y otra en Buenos Aires”, afirmó Ocampo. 
 
Luis Moreno Ocampo cobró notoriedad en la Argentina por su trabajo junto al fiscal Julio César Strassera en el Juicio a las Juntas y, más tarde, por su trabajo en la lucha contra la corrupción.
 
Resta esperar cómo seguirá la causa que involucra como principal sospechoso a este ex fiscal argentino.
 

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