2) Los ensayos nucleares son... para ensayar. "Corea del Norte acaba de probar una bomba nuclear. Pero ha testeado 5 bombas nucleares antes. Ha demostrado ser una potencia emergente en armas nucleares, pero eso ya lo sabíamos -escribió Uri Friedman en el portal The Atlantic-. Ha puesto a prueba al Presidente estadounidense (...) con material pesadillesco, pero Donald Trump ha confrontado varios ensayos de misiles balísticos norcoreanos-incluido uno sobre territorio japonés y 2 que involucraron misiles que se cree son capaces de llegar a USA. Entonces, ¿por qué es el último ensayo nuclear norcoreano significativo?" Friedman elabora una teoría revolucionaria por su simpleza: según él, no es ni el narcicismo delirante de Kim ni su voluntad desesperada y pragmática de supervivencia -como creen 2 bibliotecas enteras de analistas- lo que está detrás de este ensayo. De hecho, plantea Friedman, este ensayo nuclear es, antes que un mensaje político dirigido a una o varias partes, una prueba. "Un ensayo nuclear no es sólo propaganda de avances militares. No es sólo una manera de intimidar a enemigos e impresionar a tus aliados. Es también -y principalmente- un ensayo en el sentido científico del término: uno no desperdicia material valioso y limitado de material fisible para una mera agitación política." Joel Wit, experto en el programa nuclear norcoreano, sustenta en The Atlantic esta teoría: los norcoreanos "no están simplemente ensayando para decir algo - hay una razón detrás de las pruebas. Cualquier país que construye armas nucleares procede a través de caminos tecnológicos predecibles." Con cada ensayo de un arma "están intentando aprender algo nuevo." En este caso, explica The Atlantic, Corea del Norte podría estar experimentando cómo aumentar el "rendimiento", la cantidad de energía que se libera cuando el arma nuclear es detonada. "El Gobierno de Kim Jong-un dijo el domingo que el ensayo involucró una bomba de hidrógeno, un dispositivo de 2 etapas que combina las reacciones de la fisión y fusión nucleares para generar rendimientos mucho más altos que las bombas atómicas, que dependen exclusivamente de la fisión nuclear", epxlica The Atlantic. Recordemos que el régimen de Kim proclama poseer una bomba de hidrógeno desde fines de 2015, a pesar de que estas aseveraciones son difíciles de comprobar y anteriormente han sido tomadas con escepticismo. Las bombas de hidrógeno nunca han sido usadas antes en una guerra.
3) Kim quiere reunificar la península coreana.
Según Julian Ryall de The Telegraph, si bien Kim Jong-un tiene una larga lista de demandas a la comunidad internacional, su objetivo final es alcanzar la "coronación gloriosa que su padre y abuelo nunca pudieron alcanzar: la reunificación de la península coreana bajo la filosofía ideológica de Corea del Norte." En 1950, Kim Il-sung intentó tomar una parte del sur de la península pero sus tropas fueron rechazadas por fuerzas de las Naciones Unidas tras un conflicto de 3 años. Según Ryall, la creciente beligerancia de Kim -su misil balístico sobre Japón la semana pasada y el 6º ensayo nuclear del domingo- indica que el dictador cree que ha llegado el momento de saldar viejas cuentas. Según Daniel Pinkston, profesor de relaciones internacionales del campus en Seúl de la Universidad Troy, durante muchos años la ambición primaria del régimen fue la supervivencia. Los últimos ensayos no sólo aseguran eso sino que habilitan a Pyongyang a demandar más. "Quieren ser reconocidos como un par nuclear y tener el nivel de respeto y prestigio que creen que eso conlleva", dijo Pinkston a The Telegraph. "También quieren que se le levanten las sanciones al régimen." Pero más allá de eso, Kim "quiere reescribir la arquitectura de seguridad en la región, incluidas las alianzas de Washington en la zona, y eventualmente remover la presencia militar de USA en el noreste asiático. Corea del Norte quiere reemplazar esas alianzas por una situación en la que cada nación procure por sí misma y la diferencia la brinde el poderío militar de cada estado individual." Para Stephen Nagy, profesor asociado de relaciones internacionales de la Universidad Cristiana Internacional de Tokyo, Pyongyang quiere el reconocimiento de Washington y está intentando forzar a USA a una mesa de negociaciones para un tratado de paz que reemplazaría al armisticio firmado tras la Guerra de Corea en 1953. El objetivo final: la reunificación de la península coreana bajo el Norte. El reconocimiento de un sólo estado coreano legítimo.