En su libro el mensaje de Louise L. Hay es sencillo y se puede formular en pocas palabras; de hecho, le basta una página de esta obra para presentarnos lo esencial. Para ella lo importante es que lleguemos a comprender que lo que uno piensa de sí mismos puede llegar a ser verdad, que uno es responsable en un cien por ciento de todo lo que nos sucede, lo mejor y peor. Porque cada cosa que se piensa está creando nuestro futuro, es decir, cada uno crea sus experiencia con lo que piensa y siente. Y esto abre enormes posibilidades de cambio porque en nuestras mentes los únicos que pensamos somos nosotros. Cuando creamos paz, armonía y equilibrio en nuestras mentes, los encontramos en nuestras vidas. A partir de estos principios, sugiere una forma de vivir que tendrá como resultado mayor autoestima, convivencia en paz con nosotros mismos y los demás y la posibilidad de conseguir lo que queremos para la vida.
Difundió programas de terapias alternativas y colaboró activamente con enfermos afectados por el sida.
Durante su infancia, sufrió graves traumas como un abuso sexual y el padecimiento de un cáncer que supuestamente era terminal.
Todos los ingresos de las obras de la escritora y su herencia serán donadas a "The Hay Foundation", una organización sin ánimo de lucro que apoya a otras aportando alimentos, cuidados sanitarios y fondos económicos.
Se la consideraba como una de las figuras más representativas del movimiento del Nuevo Pensamiento y precursora de los libros de autoayuda. El mundo la recordará y la guardará en su mente para siempre.