Al ser consultado sobre la política gradualista del Gobierno para bajar el déficit fiscal, Sifón Arévalo contestó: "Es sostenible en tanto se recupere la economía a un mayor ritmo que el actual. Hay un signo de interrogación en cuanto a la deuda, que dentro de poco tiempo podría tornarse preocupante si la actividad no avanza más, y en ese caso habrá que imprimirle mayor velocidad a la baja del gasto público".
Según reprodujo el diario El Cronista, el ejecutivo añadió que "no había lugar para un shock; el contexto político era muy difícil y la experiencia regional muestra que programas de ese estilo no generaron más crecimiento ni inversiones y no se favoreció a nadie".
"Hay que hacer que se abran nuevos negocios y se dé trabajo a los que no tienen. El populismo daba asistencia social pero no se fijaba en el empleo", criticó.
Cabe recordar que en abril, S&P aumentó la calificación crediticia para la Argentina y la estableció en B-, una de las peores. Sobre este tema, Sifón Arévalo dijo que el país continúa en el "fondo de la lista de calificación, dos por encima del default, porque estuvo mucho tiempo en ese estado".
"El cambio de reglas implica pérdida total de confianza, hasta de los organismos multilaterales de crédito, que creen en todo el mundo. Argentina llegó hasta el punto de tener problemas con el BID. Nunca vi a ningún país, excepto repúblicas africanas con dictadores, con esos problemas, y que llegue otro y diga que es distinto, lleva tiempo para que confíen", argumentó.