Meses después, un grupo de científicos del Museo Paleontológico Egidio Feruglio de Trelew se acercaron al lugar y comprobaron qué era lo que observaban. Primero vieron la punta de lo que parecía ser un fémur, de unos 2,40 metros de largo. Luego, vieron una vértebra, y partes del cuello y del dorso.
Leonardo Salgado, paleontólogo de la Universidad Nacional de General Roca y parte del equipo que trabajó en la excavación, explicó: "Lo que más me impactó fue la espectacularidad del sitio. Ya conocíamos otros dinosaurios de tamaño comparable al de Patagotitan, pero nunca habíamos visto tantos huesos grandes juntos en un mismo lugar".
Los restos encontrados estaban casi intactos y había más de 200 fósiles de esta especie de dinosaurios herbívoros en excelente estado de preservación. También encontraron 60 dientes de terópodos o dinosaurios carnívoros como el Tyrannotitan chubutensis.
"Ya para la segunda campaña nos habíamos dado cuenta de que los huesos que iban apareciendo correspondían a diferentes individuos de una misma especie, que habían muerto en diferentes momentos, con varios años de diferencia tal vez", dijo Carballido.
"Analizando los huesos nos llamó la atención que todos los individuos eran animales adultos, pero jóvenes. Aún estaban creciendo lentamente. Si uno tuviera que compararlos con un humano, sería una persona de 18 años", agregó.
Respecto al cráneo, Pol explicó: "Es la pieza más difícil de encontrar en muchos saurópodos y en especial en los titanosaurios. Nosotros solo encontramos un diente de estos animales con forma de cuchara. Se conocen solo cráneos relativamente completos de cuatro especies de titanosaurios, muy poco entre las cerca de 90 especies conocidas para este grupo o clado".
"Sería interesante saber más al respecto para poder evaluar si el gigantismo estuvo acompañado de cambios en el cráneo y en la dentición, dado que uno de los desafíos de ser gigante es poder ingerir suficiente alimento por día para mantener los requerimientos energéticos", agregó.
El naturalista inglés David Attenborough realizó un documental sobre este dinosaurio y, desde enero de 2016, se encuentra una réplica de sus restos en el Museo Americano de Historia Natural en Nueva York, como así también en Tecnópolis y en el ingreso a la ciudad de Trelew.