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Judíos, negros y el racismo de Hitler a Roosevelt

81 años de los XI Juegos Olímpicos de Verano celebrados en la ciudad de Berlín, con Adolf Hitler como anfitrión decidido a que los deportes confirmaran la potencia de la raza aria que él creía representar en su gran farsa: no era alemán sino austríaco, no se caracterizaba por su formación intelectual ni su preparación física pero igual creía ser el restaurador de los arios. Y así se llegó a Berlín 1936.

 

"Al regresar escuché todas esas historias sobre Hitler y cómo me despreció, pero en mi tierra no podía sentarme en los primeros asientos de los autobuses ni vivir donde quería. ¿Cuál es la diferencia?".
Jesse Owens


Hay toda una construcción sobre el mundo de buenos vs. malos que no siempre tiene que ver con la verdad. Y los Juegos Olímpicos en Berlín 1936 han provocado una cantidad de relatos sobre la falsa superioridad aria desafiada por el afroamericano velocista y saltador en largo Jesse Owens, ganador de 3 récords mundiales, e igualando otra marca absoluta durante la competición de la Big Ten Conference de 1935.

Hay un dato: el mundo de la preguerra era socioculturalmente injusto en todas partes, donde ocurrieron terribles hechos en ambos lados. La 'cuestión judía', tal como le llamaban los nazis, con asombrosa frivolidad, a un desprecio que terminó en genocidio fue cuestionada por USA con justa razón pero no se entiende que para enviarle un mensaje a Josef Stalin en el final de la guerra, USA descargara 2 bombas atómicas sobre Japón, matando población civil a destajo.

En vísperas de la contienda, USA cuestionaba las excentricidades raciales de Hitler en 1936 pero aplicaba un racismo explícito hacia los afroamericanos, del que Owen fue víctima, que continuó durante muchos años más.

Pese a su éxito deportivo en USA, Owens debía alojarse fuera del campus universitario porque era afroamericano, y cuando viajaba con el equipo debía pedir sus alimentos en el servicio de comida para llevar porque no podía sentarse junto a sus compañeros blancos, o bien asistir a comedores exclusivos para afroamericanos. Lo mismo ocurría con su alojamiento en los hoteles. De hecho, nunca recibió una beca por sus logros deportivos, por lo que continuó trabajando a jornada parcial para pagarse los estudios.

Berlin 1936

La foto

Acerca de la construcción del 'relato' fue desarrollada como cierta una mentira histórica acerca de la relación entre Owens y Adolf Hitler.

El falso 'relato' afirma que Hitler estaba "muy molesto por los triunfos del negro estadounidense", y le expresó su desdén. Es probable que Hitler estuviera molesto pero no fue cierto que se lo expresara a Owens.

En una entrevista realizada en 2009, el periodista alemán Siegfried Mischner aseveró que Owens llevaba en su billetera una fotografía de Hitler dándole la mano.

Mischner aseveró que Owens le mostró esa fotografía y le dijo que "había sido uno de sus mejores momentos".

Según Mischner, [La foto] "había sido tomada detrás del palco de honor y por tanto no había sido cubierta por la prensa. Pero Owens estrechaba la mano de Hitler".

Mischner agregó que "en la Alemania de posguerra predominaba la idea de que Hitler había ignorado a Owens, por lo que decidimos no revelar la existencia de la foto. Estábamos de acuerdo en que Hitler debía ser considerado como un malvado con respecto a Owens".

Es decir que 'el relato' prevalece sobre la realidad histórica: las 'fake news' no fueron un invento de Donald Trump.

En 2014, Eric Brown, piloto aéreo británico, aseveró en un documental de la BBC que había visto a "Hitler estrechar la mano de Owens y felicitarle por lo que había logrado".

En un artículo del diario The Baltimore Sun, de agosto de 1936, se reportó que Hitler le había enviado a Owens una foto dedicada a él.

En Alemania, y esto fue un tema harto polémico, el afroamericano Owens, gracias a que no era judío, podía viajar libremente y hospedarse en cualquier hotel -de hecho, las jóvenes alemanas lo habían asediado al punto de tener que las autoridades le pusieron una custodia personal-, pero en USA Owens debía vivir segregado, como cualquier afroamericano.

El obsequio por sus triunfos en Berlín fue anónimo: nunca se supo quién aportó los US$ 10.000 que le entregaron en una bolsa de papel a su mujer.

Sin embargo, para asistir a la recepción en su honor en el hotel Waldorf-Astoria, Owens tuvo que subir utilizando el montacargas porque los ascensores eran sólo para blancos.

Y el 'progresista' presidente Franklin Delano Roosevelt, crítico de Adolf Hitler, nunca lo invitó a la Casa Blanca para felicitarlo por sus triunfos en Berlín.​

Relata Wikipedia que Owens se integró al Partido Republicano y le asignaron conseguir votos entre los afroamericanos para el candidato presidencial Alf Landon.

En ese contexto dijo en Baltimore, el 09/10/1936: "Algunos dicen que Hitler me despreció. Pero yo les digo que no lo hizo. No estoy diciendo nada en contra de nuestro Presidente. Recuerden, no soy un político, pero también recuerden que el Presidente no me envió ningún mensaje de felicitación porque, según dicen, estaba muy ocupado".

El 15/10/1935 lo repitió en Kansas City, "fue nuestro Presidente quien me ignoró. El Presidente no me envió ni siquiera un telegrama".

Inauguracion Juegos Olimpicos Berlin 1936

Los Juegos

Cuando finalizó la 1ra. Guerra Mundial, los alemanes habían quedado excluídos de participar en los Juegos Olímpicos, entre las muchas restricciones (muchas de ellas ridículas e infantiles, caldo de cultivo de la 2da. Guerra).

Sin embargo, para sorpresa de muchos, todo cambió en 1931, cuando el Comité Olímpico Internacional (COI) aceptó que las Olimpíadas de 1936 se realizaran en Berlín, capital de Alemania.

La decisión fue seguida de mucha controversia en Europa y USA. Es más: los estadounidenses amenazaron con un boicot, aunque luego participaron en todas las disciplinas.

Por otros motivos (la Guerra Civil), España se abstuvo de participar.

Fueron las Olimpíadas previas a la 2da. Guerra, y las más exitosas después de la 1ra. Guerra, por encima de las de Amberes (Bélgica, 1920), Paris (Francia, 1924) y Ámsterdam (Holanda, 1928).

Lamentablemente, en 1940, cuando tocaban las siguientes, la sangre ya estaría corriendo sin pausa.

Una de las anécdotas más escandalosos, y menos conocida, de aquellos Juegos fue el partido de fútbol entre Perú y Austria. Los sudamericanos ganaron 4 a 2 en tiempo suplementario, pero los jugadores europeos acusaron a los simpatizantes peruanos de ingresar al estadio portando armas, y amenazarlos.

El Comité Olímpico decidió anular el partido y reprogramarlo. El seleccionado peruano lo consideró una injusticia. Era muy evidente la superioridad deportiva de los sudamericanos sobre los austríacos que, si bien era la patria natal del Führer, carecían/carecen de tradición futbolera.

La selección de fútbol de Perú hizo sus valijas y se marchó de la villa olímpica. En solidaridad, la selección de Colombia los imitó.

El día en que la selección peruana "humilló a Hitler"

También sucedió que la atleta alemana Gretel Bergmann, a pesar de igualar un récord nacional en salto de altura un mes antes de los Juegos, fue excluida del equipo alemán por ser judía, aunque durante 2 semanas desapareció de las calles berlinesas el "Juden sind nicht erwünscht" (Los judíos no son deseados).

El fuego olímpico fue pasado de mano en mano en un viaje de relevos, tal como se acostumbraba en la antigua Grecia. Por 1ra. vez en una Olimpíada moderna, viajo 12 días (20/07/1936 al 01/08/1936), pasó de mano en mano por 3.422 relevistas, recorriendo un total de 3.422 kilómetros, atravesando un total de 7 países: Grecia (Olimpia, Atenas, Tesalónica), Bulgaria (Sofía), Yugoslavia (Belgrado), Hungría (Budapest), Austria (Viena), Checoslovaquia (Praga) y Alemania (desde Dresden a Berlín).

Un total de 129 pruebas, correspondientes a 21 deportes, fueron efectuadas por 49 países, representados por 3.963 atletas.

La Alemania nazi lideró el medallero con 89 medallas (33 de oro), fue seguida por USA con 56 (24 de oro) y Hungría con 16 (10 doradas). El objetivo de Hitler había sido alcanzado. Los Juegos de Berlín tuvieron el objetivo de exhibir el 'modelo' de la Alemania nazi, su "grandeza" y ubicarse en el centro del mundo durante 10 días.

Argentina terminó en 14ta. posición con 2 medallas de oro y, aunque la victoria en el polo fue un verdadero logro, el mayor fue llevar un equipo numeroso pero desequilibrado: 50 hombres y 1 mujer, la nadadora Jeanette Morven Campbell, quien consiguió la de plata en los 100 m estilo libre, venciendo a la campeona mundial y elegida Miss Olimpic.

Millones de marcos (la moneda nacional alemana) fueron invertidos en campañas propagandísticas que tuvieron como maqueta y ensayo las IV Olimpíadas de Invierno, realizadas en febrero de ese mismo año en Garmisch-Partenkirchen, en los Alpes bávaros, también Alemania.

Luego, Hitler presidió desde su auto el desfile por la Via Triumphalis hasta el Estadio Olímpico, una gigantesca obra del arquitecto Werner March, de un costo total de 42 millones de Reichsmark, moneda oficial del país entre 1924 y 1948.

110.000 personas dentro del Estadio y 1 millón en las calles, eran cubiertas por el enorme dirigible Hindenburg, sobre el cual estaba suspendida la bandera olímpica.

El día de la inauguración, la seguridad estuvo a cargo de de 40.000 oficiales de las SS, mientras la música clásica ambientaba el estadio, la Orquesta de 30 trompetas, más un coro de 3.000 integrantes, dirigida por Richard Strauss interpretó "Deutschland ber Alles", además del himno nazi "Horst Wessel Lied", y el "Himno Olímpico", compuesto por Strauss para la ocasión.

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