Una investigación del Instituto para los Estudios de Medio Oriente de la Universidad de George Washingon concluyó en 2015 que la única facción sistemáticamente involucrada en la producción de la droga es la milicia apoyada por Irán, Hezbolá. Pero también, miembros del régimen de Bashar al-Assad, así como del opositor Ejército Libre Sirio, la han producido. Pero no la producen las facciones más extremistas como el Estado Islámico ni Jabhat al-Nusrah. De hecho, explica el semanario, ISIS ha ejecutado a los narcotraficantes y ha destruido plantas de manufactura de narcóticos.
En el pasado se ha especulado con que ISIS le daba a sus militantes Captagon, ya que la droga ayuda a reducir la compasión en quien la consume. Pero examinaciones toxicológicas no encontraron rastros de la droga. Un estudio del año pasado llegó a la conclusión de que la única droga que podría estar firmemente asociada con ISIS es el Tramadol, un opiáceo.
"Matanzas indiscriminadas, guerra química, el ascenso de los extremistas, y la peor crisis humanitaria desde la Segunda Guerra Mundial, hacen que sea fácil pasar por alto detalles importantes del conflicto sirio -escribieron Max Kravitz y Will Nichols en la introducción de un trabajo producido para una publicación de la Universidad de Columbia dedicada a los asuntos internacionales-. La desestabilización de Siria ha creado un ambiente único para el cultivo de economías ilícitas, particularmente la producción y transporte de drogas ilegales tales como Captagon", plantean los autores.
La producción del Captagon en Siria sumó una nueva división a un conflicto que ya tiene per se una gran cantidad de fuerzas que chocan. "Hezbolá, quien brinda un reconocido apoyo al régimen de Assad y es aliado de Irán, es probablemente el más grande productor de Captagon en Siria. Mientras tanto, los consumidores más prolíficos de la droga están en las naciones del Golfo como Arabia Saudita, Qatar y los Emiratos Árabes Unidos. Mientras que los estados del Golfo apoyan a la oposición siria contra el régimen de Assad, sus poblaciones apoyan financieramiente a Hezbolá y Assad", explican Kravitz y Nichols.