La resaca, el resfrío, la acidez, el pie de atleta, la pesadez y el dolor de cabeza son consideradas como afecciones menores por 3 de cada 10 argentinos.
Un 81% creen que debería existir una mayor educación sanitaria para saber cómo identificar y tratar las afecciones menores, mientras que un 75% considera que sólo hay que ir al médico cuando es estrictamente necesario. Además, el 66% cree que sabe cuándo automedicarse y cuándo visitar al médico, y el 53% destaca la importancia de poder comprar productos de venta libre para tratar dolencias menores.
Asimismo, casi la mitad de los argentinos valoran el rol del farmacéutico como recomendador o consejero, mientras que alrededor de un tercio se muestra más indiferente hacia esta figura.
“Si analizamos las respuestas de la población respecto de qué es un malestar menor, el reclamo de contar con mayor información sobre cómo identificar y tratar este tipo de dolencias, cobra sentido. La diversidad de respuestas obtenida, que va desde no tratar el malestar hasta acudir al médico para contar con un tratamiento de prescripción para tratarlo, marca que los argentinos necesitamos mayor orientación sobre este tipo de malestares menores”, afirmó Mariana Souto, Directora de Servicios Ómnibus de Kantar TNS.
Según datos relevados por QuintilesIMS, el ibuprofeno es el medicamento de venta libre más consumido en Argentina, con más de 16,7 millones de unidades expendidas entre septiembre de 2015 y septiembre de 2016. Lo siguen otros medicamentos para el tratamiento del dolor como el paracetamol o la aspirina.
De acuerdo a lo que informan desde la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT), las características que debe poseer un medicamento de venta libre son:
-Debe estar aprobado por la ANMAT.
-El fabricante debe estar autorizado y supervisado por la ANMAT.
-El medicamento debe actuar sobre síntomas fácilmente reconocibles por el consumidor y que, por sus características, no requieran de la consulta médica.
-Debe tener información orientativa para el consumidor y recomendar la consulta al médico en caso de duda o reiteración de los síntomas.
-El rótulo del medicamento debe describir adecuadamente el modo de empleo, las advertencias sobre el uso inadecuado y debe poder ser leído y entendido por cualquiera.
-Debe ser efectivo y seguro, debido al conocimiento que de él tengan los profesionales, autoridades y el consumidor, por la comprobada acción de sus componentes.
-Debe poseer las condiciones que exigen las autoridades para todos los productos farmacéuticos.
-Debe estar expuesto en los lugares de venta paro garantizar el libre acceso del consumidor.
-Su precio debe ser accesible
La Anmat afirma que los medicamentos de venta libre son vistos como seguros porque las personas pueden acceder de manera fácil a ellos, ya que necesitan de receta médica. Por eso, es importante el uso racional y una automedicación responsable. Ésta última exige que el consumidor conozca los síntomas de la afección a tratar y otras condiciones de contexto que requieren de una lectura minuciosa del prospecto. El medicamento debe ser utilizado únicamente para aquello que está indicado, como está indicado y cuando sea necesario. También se deben tener en cuenta las contraindicaciones, precauciones, interacciones con otros medicamentos y sus posibles efectos adversos.