En 1816 se casó con Pascuala Benita Beláustegui -tuvieron 7 hijos- y en el inicio de los años '20 integró la Legislatura bonaerense de Buenos Aires que 8 años más tarde la presidió.
Tenaz opositor de Bernardino Rivadavia y de su proyecto de dividir Buenos Aires en 3 zonas, nacionalizando una (hubiese resultado un gran acierto para limitar la deformación geoeconómica que tiene la Argentina), Arana era camarista del Superior Tribunal de Justicia.
Cuando Rosas regresó al poder, en 1835, designo a Arana ministro de Relaciones Exteriores y Culto de la Provincia de Buenos Aires, representando a las otras provincias (de eso trataba la Confederación) y a cargo de las relaciones con el Vaticano pero permaneciendo como camarista del Tribunal de Justicia.
Rosas lo llamaba Felipe Batata (si no la gana, la empata), de gran confianza de Rosas, y de un protagonismo singular en las negociaciones para cesar los bloques militares de ingleses y franceses, sin ceder nada de lo que esos países exigían.
La flota anglofrancesa pretendía ejercer la libre navegación de los ríos interiores de la Argentina, pero las tropas de Rosas, al mando de Lucio Mansilla, destrozaron bastantes navíos franceses, especialmente en la Batalla de Vuelta de Obligado.
El bloqueo seguia, y la economía lo estaba sintiendo mientras de Europa llegaban distintos delegados para negociar un acuerdo.
Arana firmó primero un acuerdo con el almirante Angel René Armando de Mackau, quien lo hizo como plenipotenciario del rey Luis Felipe, y se reveló como hábil diplomático.
Pero su consagración fue lo que coprotagonizó entre 1846 y 1847, con los ministros de Inglaterra y Francia, Lord Howden y el conde Walewski, respectivamente. Finalmente el ministro británico Henry Southern, llegado a Buenos Aires a fines de 1848, firmó con el ministro Arana la convención del 24/11/1849 que puso fin a las diferencias de Rosas y el Reino Unido.
El Tratado Arana-Southern no resolvió la disputa por las Islas Malvinas que se originó tras la expulsión de las autoridades argentinas en 1833. Las Malvinas no fueron mencionadas ni en las negociaciones, ni en el texto del tratado.
Argentina mantuvo su reivindicación y sus pedidos de respuesta, mientras el Reino Unido mantuvo su postura de negarse a discutir la cuestión.
El 31/08/1850, firmó la convención con Francia, ajustada entre el almirante Lapredour y Arana, Rosas recuperó la flota capturada en 1845 y la isla Martín García.
En febrero de 1852 Justo José de Urquiza derrotó a Rosas en la batalla de Caseros y lo reemplazó en el poder.
Luego de Caseros, Batata no fue perseguido, se retiró de la vida pública y política, y descansó en el campo hasta su muerte.
Sir Charles Hotham, que participó en el conflicto, escribió al conde de Malmesbury (que había sustituido a Lord Palmerston) sugiriendo que era hora de considerar romper el tratado Arana-Southern y permitir la libre navegación de los ríos argentinos.
Urquiza celebró 2 entrevistas con el británico Robert Gore, quien enfocó sus esfuerzos diplomáticos en la obtención de un acuerdo de navegación que abriera los ríos para la navegación.
La oficina de Relaciones Exteriores de Francia se contactó para este fin, y ambos países enviaron una misión diplomática a la Argentina en mayo de 1852, dirigida por Sir Charles Hotham y Michel de Saint-Georges, de poner fin a las restricciones de los tratados Arana-Southern y Arana-LePrédour.
Durante un período de calma en el asedio y bloqueo de Buenos Aires, entre el 10 y 13 de julio de 1853, Urquiza firmó acuerdos de navegación con los representantes del Reino Unido, Francia y Estados Unidos que garantizaron la libre navegación de los ríos interiores argentinos para el comercio exterior. La libre navegación los ríos se incluyó en la Constitución Argentina de 1853.