El gran problema de Italia 1990 fue que el penal para los alemanes no fue penal, pero Argentina no podía quejarse luego del gol con la mano que le otorgaron a Diego Maradona en México 1986 ante Inglaterra.
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Italia '90: Alemania 1 - Argentina 0
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Tampoco podía protestar luego de haberle ofrecido, con engaños, agua con sedantes a los jugadores brasileros durante el partido que ganó Claudio Paul Caniggia a los '80 de aquel Mundial 1990. Carlos Salvador Bilardo siempre jugó al filo del reglamento, y precisamente por ese motivo 'calavera no chilla', según el lunfardo tanguero.
Además, el equipo de Bilardo había llegado a la final contra Alemania ofreciendo un rendimiento muy inferior a Alemania, triunfante sobre Inglaterra, Holanda y Checoslovaquia. Y el equipo blanquiceleste estaba mermado en aquella tarde por la suspensión de Caniggia, la lesión que arrastraba Diego Maradona y, en el transcurso del juego, la expulsión de Pedro Monzón, quien a los 46' había ingresado por Oscar Ruggeri, y de Gustavo Dezotti. Nunca antes habían ocurrido expulsiones en una final de la Copa FIFA.
El hoy DT Pedro Troglio, quien estuvo en aquella final con la camiseta 21, contó: "Hubo muchísimas lesiones en el equipo. Pero Diego se infiltró solo la última vez, porque tenía tanta sangre en el tobillo que no podían inyectar".
La cuestión de fondo, aún cuando Argentina no mereciera ganar, sigue siendo aquel penal que cobró el uruguayo nacionalizado mexicano, Edgardo Codesal Méndez, por supuesto foul de Néstor Sensini a Rudi Völler.
Andreas Brehme fue defensor en Alemania en aquel partido y convirtió el penal. Años después le confesó al diario español El País: "No fue penal. Sí hubo un penal antes, a Klaus Augenthaler, pero el que yo marqué no había sido falta".
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Silbatina al Himno Nacional en Italia 1990
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Codesal Méndez disiente: "Fue penal. Para mí nunca hubo ninguna duda. Muchos se fijan en la pierna, pero el argentino hace caer al delantero alemán apoyándose con el antebrazo", le dijo a la TV mexicana durante el Mundial de Brasil.
Brehme dice que "lo peor fue la espera de 6 o 7 minutos antes de que pudiera tirarlo. Los argentinos estuvieron discutiendo todo ese tiempo con el árbitro y sacaron el balón del campo".
Para colmo, estaba acordado que los penales los pateaba el capitán Lothar Matthäus pero no pudo ejecutar: “Se me rompió la suela del botín y en esa época no teníamos un segundo par de botas. Me puse otros modelos, pero no me sentía cómodo”.
Matthäus le transfirio la responsabilidad a Brehme, quien recuerda. "Cuando me metí en el área me concentré en el disparo, porque los penales los lanzaba siempre con la derecha. Nunca con la izquierda". El desafío era confundir al arquero Goycochea, que venía de atajar muchos penales en aquel Mundial.
Matthäus también cree que no fue penal: "Yo estaba muy bien ubicado. Veo que hay un contacto, pero para mí no fue suficiente para cobrar penal. En un partido así, si va a cobrar un penal, el árbitro tiene que estar 100% seguro de que la infracción fue clara. Y para mí no fue tan clara. Pero no creo que haya sido a propósito. Tal vez él estaba en una posición diferente y para él fue claro. Igual, para mí hubo un penal muy claro para Alemania 20 minutos antes: del arquero Goycochea a Klaus Augenthaler".
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Maradona: “Grondona nos entregó en la final del 90”
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Los argentinos, en tanto, reclaman un penal contra Gabriel Calderón, quien había ingresado por Jorge Burruchaga. Matthäus: "¿En serio? No lo recuerdo. ¿De verdad? Si la Argentina no nos atacó... ¿Cómo pudieron tener un penal si nunca pisaron el área?".
Rudi Völler, quien jugó los 2 partidos finales contra Argentina, explicó una vez a la agencia alemana DPA: "La de 1990 no fue una final muy buena pero, si soy sincero, no fue culpa nuestra. Los argentinos llegaron a la final un poco por sorpresa, jugaron un fútbol muy mezquino, como en todo el torneo, intentaban pasar como pudieran, jugando al empate, llegando a la definición por penales".
El centrodelantero agregó: "Sin embargo, me quedo con la 2da. final (1990), porque a pesar de que la 1ra. (1986) fue mejor y metí un gol, en Roma fuimos mejores y además, nos quedó el título. En el Mundial '86, reconozco, los argentinos fueron, pero por lejos, el mejor equipo del campeonato. Ganaron merecidamente, lo tenían a Maradona, la figura sobresaliente, pero no la única, había muchos otros buenos jugadores y además tenían una defensa muy buena, muy superior a la de 90".
Völler, quien fue el DT de la selección alemana que logró el subcampeonato en Corea-Japón 2002, explicó: "Nosotros fuimos los mejores. Y no sólo en la final. También a través de todo el torneo, con un equipo muy sólido y muy confiado, ahí se notó la experiencia y la mano de Beckenbauer. También tuvimos suerte. Por ejemplo, todo podría haber quedado en la nada en octavos de final(contra Holanda). Quien metiera el primer gol sería el ganador del partido y, por suerte, los holandeses no lo lograron a pesar de todas las oportunidades que tuvieron. Fuimos nosotros (triunfo por 2-1). Fue el partido más difícil del torneo. En vez de salir campeones mundiales también podríamos haber vuelto a casa con la frustración de haber sido eliminados en octavos".
Volviendo a Troglio, él dijo: "No, no fue penal, pero era cobrable. No hay que ir al piso en el área".
Luego de toda la polémica de Italia 1990 -incluyendo las expulsiones de los argentinos Pedro Monzón y Gustavo Dezotti-, el árbitro Codesal integró la Comisión de Árbitros de la FIFA, lo que demostró el respaldo de Blatter; años más tarde fue director técnico de la Comisión de Árbitros de la Federación Mexicana de Fútbol hasta que los jueces de la 1ra. y 2da. división de México aprobaron por unanimidad el pedido de renuncia de Codesal, a quien cuestionaron la modalidad de designación de los arbitrajes para los encuentros.