"El tacto podría ser una herramienta para comunicar la empatía, resultando en un analgésico", indicó Goldstein.
A pesar de los resultados obtenidos, no se analizaron si los mismos efectos se producen en parejas homosexuales ni cuál es el impacto si el dolor lo sufre el hombre, en vez de la mujer.
Más investigaciones también sugieren la importancia del afecto y el contacto físico. Un estudio llevado a cabo por investigadores de la Universidad de Carnegie Mellon (USA) indicó que el abrazo y su manifestación de afecto ayuda a proteger el organismo contra el estrés y las infecciones derivadas de esta alteración.
Otro grupo de científicos de la Universidad de Duke (USA) demostraron que aquellas personas que no reciben gestos de afecto durante la infancia no producen suficiente hormona del crecimiento. Esto genera 'enanimo psicosocial'.
Además, estudios realizados en la Universidad de Carolina del Norte (USA) afirmaron que cuando las personas tocan o brazan a alguien aumentan los niveles sanguíneos de oxitocina, conocida como la 'hormona del amor', al mismo tiempo que reducen la presión arterial y el ritmo cardíaco. Karen Grewen, coautora del estudio, explicó: "Pasear de la mano de nuestra pareja durante diez minutos o, simplemente, un breve abrazo pueden tener un efecto protector sobre el corazón al comenzar una dura jornada laboral".