Además, dormir del lado izquierdo ayuda a disminuir la acidez estomacal, según explicó un estudio llevado a cabo con personas que tenían reflujo gastroesofágico, que fue publicado en JAMA Internal Medicine. Esta postura también tiene efectos positivos en las mujeres embarazadas y en el bebé.
Sin embargo, esta posición presenta algunos inconvenientes. Al dormir de esta forma, el cuerpo reposa sobre las extremidades y puede provocar presión y estrés en los nervios y músculos del brazo. Además, el roce de la cara con la almohada puede aumentar las arrugas en los ojos, pómulos y mentón.
Boca arriba
La ventaja de esta postura es que previene el dolor de cuello y espalda, porque la columna descansa de forma recta y sin forzar. El problema es que la lengua se desplaza hacia la faringe y reduce la apertura faríngea. De esta forma, se obstruye el paso del aire y provoca ronquidos y apneas del sueño.
Esta posición también disminuye los síntomas de reflujo ácido y evita la aparición de arrugas, porque no se presiona la cara sobre la almohada.
Boca abajo
Es la postura menos recomendada ya que afecta tanto a la espalda como a los pulmones. Es la peor para las embarazadas y las personas que sufren de reflujo gástrico. En esta posición, la columna está desalineada y se produce una gran presión en la zona lumbar. Esto puede provocar que la persona se levante con dolor de espalda. Cuando alguien duerme boca abajo, rota de manera excesiva el cuello y genera molestias cervicales. Ejerce mucha presión sobre las articulaciones y los músculos.