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Kevin lo logró y los Warriors ganaron la NBA

Kevin Durant ya tiene su ansiado anillo. El alero contribuyó de manera decisiva al título de Golden State en la temporada de la NBA y con un promedio de 35,2 puntos, 8,4 rebotes y 5,4 asistencias por partido fue nombrado MVP (mejor jugador) de las Finales. Durant fichó a mediados de 2016 por los Warriors para ganar el anillo. Tras 9 años en Seattle y Oklahoma City, KD se unió al máximo aspirante al título en una polémica decisión que generó mucha controversia en la NBA. Compañeros y ex jugadores de la liga criticaban que para luchar por el campeonato se uniera al equipo que le eliminó el año anterior en la Final del Oeste. Durant se enfocó en su adaptación y trabajó para encajar en el sistema del entrenador Steve Kerr, que había llevado a los Warriors a ser campeones en 2015 y finalistas en 2016.

El Oracle Arena estuvo teñido de azul y amarillo mucho antes del inicio: un día grande en casa de los Warriors, porque se trataba de ganar su 2do. anillo en 3 años, pero sería el 1ro. de Kevin Durant. Y lo consiguieron.

El alero, que el pasado verano eligió el camino más llano hacia la gloria (irse con quienes lo habían derrotado), tenía una cita con la historia: quería ser uno de los grandes de la NBA, pero llevaba 9 temporadas en la liga sin disputar Finales. Esa responsabilidad de estar a un paso del éxito le pesó a los Warriors en el inicio del partido.

A la omnipresencia de LeBron se sumó Irving (26 puntos). La pareja fantástica de los Cavaliers bastó para sostener a su equipo en un 1er. cuarto en el que pesaron más los nervios de los Warriors que el empuje del campeón.

La defensa de los Cavaliers hizo dudar a los Warriors, que solo encontraban el recurso de Curry para encontrar el aro rival. Atenazados y sin ideas, el triple no fue el alido de otras noches y la distancia fue creciendo aunque sin crear alarma. A los Cavaliers les bastaba con su disciplina para mantener el liderato en el tablero electrónico..

Fue entonces, cuando el entrenador Steve Kerr tomó la palabra. El tiempo muerto del técnico de los Warriors cambió el panorama. Y nada fue igual. Durant fue el líder de un parcial demoledor. De esos que ya no permiten la reacción. Un 28-4 en 7 minutos que borró de un plumazo cualquier esperanza de los Cavaliers.

El “35” de los Warriors sumó desde cualquier posición. Golden State fue contundente, tal como se había plantado en las Finales sin conocer la derrota.

Con el choque cuesta arriba, los campeones decidieron luchar hasta el final. Dar la cara. Irving, visiblemente lesionado en su pierna izquierda, dio un ejemplo de tesón y profesionalidad. LeBron James se mostró empeñado en alargar las Finales.

Pero la buena labor del banco de suplentes de los Warriors (con especial mención para Iguodala) hizo imposible la remontada visitante y dejaba todo abierto antes del último cuarto (98-93).

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