Las semillas de sésamo además aportan hierro, un micromineral que es fundamental para transportar el oxígeno, y participa en la producción de hemoglobina y colágeno.
La combinación del calcio y el fósforo que tienen estas semillas es muy buena para cuidar los huesos y dientes, y contribuyen a prevenir enfermedades óseas.
Un estudio publicado en el Journal of Medicina Biológica afirmó que el aceite de semilla de sésamo contiene péptidos que actúan como inhibidores de la tensión arterial. Por lo tanto, es recomendado para aquellos que sufren de presión arterial alta.
Las semillas de sésamo contienen ácidos grasos esenciales, como Omega 3 y Omega 6, que son importantes y beneficiosos para la salud. Se los llama ácidos grasos esenciales porque el organismo no los puede fabricar y es necesario incorporarlos a través de la dieta. Son buenos para el sistema cardiovascular y para prevenir enfermedades vinculadas con el mal estado de las arterias.
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Al momento de consumirlas es importante molerlas para aprovechar todos sus nutrientes. Si no se las consume de esta forma, el organismo las expulsa tal como entraron. Se recomienda consumir una cucharada sopera, que aporta 83 calorías. Son una muy buena opción para condimentar, y también se usan para panes, repostería, en ensaladas, con el yogur y tostadas. Sirven para hacer el gomasio, una sal de sésamo, que sirve para reemplazar la sal convencional. Se la puede realizar tostando las semillas, que después se mezclan con sal marina y se muelen juntas.