Más allá del grado de contaminación, el episodio -inédito en los 62 años de historia de la energía nuclear en el país- pone en evidencia una violación a los estrictos protocolos de seguridad en la empresa, en momentos en que la Argentina encara la construcción de Atucha III y de un cuarto reactor en la provincia de Río Negro.
Straschenco y la portavoz de la empresa coincidieron en descartar de plano la posibilidad de un accidente y en ambos casos hablaron de "un accionar malicioso" destinado a causarle un daño al gremialista. Apenas detectada la contaminación, el trabajador fue sometido a "una asistencia médica de protocolo para poder eliminar lo más rápido posible lo que se pudiera de la radiación, y después una serie de controles" que, según dijo, se mantendrán en el tiempo hasta determinar eventualmente que no hay concentración en su cuerpo.
El dirigente admitió no tener sospechas respecto de la autoría del atentado. Explicó que en la planta trabajan unas 1.600 personas referenciadas en cuatro sindicatos, entre los que se encuentra Luz y Fuerza de Zárate, al que están afiliados 350 operarios.
Barbas, por su parte, recalcó que a partir de la alarma del detector "se ejecutaron los estrictísimos protocolos nacionales e internacionales que operan en estos casos, se constató su buen estado de salud y que la misma no está comprometida, se hizo una comunicación a la Autoridad Regulatoria Nuclear y se radicó una denuncia ante el juzgado federal de Campana". "No hay dudas de que es un hecho malevolente, deliberado, aunque no podemos saber si fue o no un atentado", amplió la funcionaria.
"Mi preocupación es que sea por algo personal porque si falló, pueden volver a intentarlo", dijo Straschenco en diálogo con "Mañana Sylvestre", por Radio 10.
"Estoy físicamente bien pero asumiendo esta triste realidad que me toca", aseguró al explicar su estado actual de salud. En cuanto a lo legal, sostuvo que "empezó a actuar la Justicia y yo sigo haciendo estudios para determinar la cantidad de radiación".
El sindicalista reiteró que se trató de algo "hecho adrede", explicó que la botella "no me podría haber matado por la cantidad, pero sí dejar daños a nivel celular, ADN y cromosomas". Al mismo tiempo, detalló que "el agua pesada es una forma de agua que contiene una cantidad más grande de lo normal de deuterio".